domingo, 10 de junio de 2012
Exposición Equipo No. 3: Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (T.D.A.H.)
domingo, 2 de octubre de 2011
Dificultades Ligadas a Plurideficiencias y Déficit Severos del Comportamiento
DIFICULTADES LIGADAS A PLURIDEFICIENCIAS
Y DÉFICIT SEVEROS DEL COMPORTAMIENTO
(Autores: Marina Jergueta García,
José M. Molinero Roldán y,
Esther Navallas Echarte)
INTRODUCCIÓN:
Miguel tiene 7 años. Es un niño guapo, delgado y con una amplia sonrisa. Asiste a un colegio público, a una aula específica con compañeros de edades similares y problemas de desarrollo. Tiene dificultades para mantener la atención en cualquier actividad, un nivel bajo de lenguaje comprensivo y muy bajo nivel de lenguaje expresivo (no habla, y comunica sólo algunos intereses, como cuando no quiere jugar, cuando quiere agua, etc). Le gusta pasear, mover las manos, la música, que le hables y le hagas cosquillas a veces, pero no le gusta jugar con los juguetes ni relacionarse con otros niños. Tiene frecuentes rabietas cuando le pides hacer algo que no quiere. Miguel tiene retardo severo y autismo.
Nos parece adecuado comenzar planteando una pregunta: ¿Cuáles son las características distintivas de una persona con plurideficiencia?, ¿Con qué “tipo” de persona nos vamos a encontrar? A la hora de hablar de individuos con plurideficiencias, debemos tener en cuenta que se trata de personas que se engloban en un grupo muy heterogéneo en cuanto a su desarrollo, ya que hay importantes diferencias entre quienes tienen déficit o discapacidades auditivas, visuales, emocionales, etc. Estas limitaciones o deficiencias pueden abarcar desde una pequeña parte del repertorio de la persona hasta prácticamente su totalidad.
Lo que realmente consideramos relevante y vamos a intentar reflejar en este capítulo es dar respuesta a estas preguntas: ¿Qué trato damos a las personas con discapacidad severa?, ¿Cómo las describimos?, ¿Es adecuado clasificarlas?, ¿Qué les enseñamos?, ¿Reconocemos y potenciamos sus habilidades?, ¿Permitimos que realicen las tareas o parte de las tareas para las que están capacitadas?, ¿Cómo hablamos de ellas?, ¿Cómo decidimos que vivan?, ¿Las tratamos como a cualquier otra persona?
En los últimos años, se ha producido un cambio importante de perspectiva, pero para que ésta sea real, quizá debamos responder a una pregunta fundamental: ¿Qué necesitan estas personas para que lleguen a ser más independientes, productivas y aceptables para los otros en su entorno y así puedan alcanzar las mayores cotas de calidad de vida posible?
Desde que a principios del siglo XX, Goddard (1910). Recomendara a la Asociación Americana para el Estudio de los “Débiles Mentales un sistema de clasificación basado en medidas de tipo psicométrico diferenciando entre idiotas, imbéciles y morones, la situación ha cambiado mucho (Gil Roales – Nieto 1993). Aún así, debemos continuar haciendo esfuerzos para pasar de un modelo médico a uno de tipo funcional (Luciano, 1997), Luckasson et. Al., 1992), Verdugo, 1999)
Debemos adaptarnos a un cambio de perspectiva radical (entendido como un cambio de raíz) en el que:
Pasemos de un enfoque centrado en la presencia de los déficit “dentro” del individuo a un mayor énfasis en la interacción entre la persona y el entorno.
Introduzcamos e implantemos un currículum más funcional y natural en los centros de educación.
Incluyamos a toda la comunidad como el lugar donde se produce la labor psico-educativa, para así ayudar a mejorar la calidad de vida,
Integremos a toda la familia en los programas educativos, ya que ellos dan continuidad a la vida de las personas con discapacidad.
La idea básica, de la que parte todo ese enfoque y que ya era propuesta en los años 50 y 60 con los trabajos pioneros de Bijou y Baer, poner de relieve el hecho que ahora parece tan obvio de que todas las personas son educables, es decir pueden aprender, y que, por lo tanto, lo que tenemos son personas con diferentes combinaciones de repertorios en los que se presentan déficit o excesos psicológicos de algún tipo. Y desde aquí, debemos llegar al que, desde nuestro punto de vista, debería ser nuestro objetivo: “Que las personas con discapacidad y/o plurideficiencias lleguen a ser independientes, productivas y aceptables (LeBlanc, 1992, alcanzando las mayores cotas de calidad de vida posible”
DEFINICION:
El concepto de plurideficiencia se refiere a la concurrencia en una misma persona de varias deficiencias (discapacidad psíquica, física, sensorial) y a cualquier combinación de dos o más de estas discapacidades (parálisis cerebral y retardo en el desarrollo, sordoceguera, autismo y retardo en el desarrollo, etc. Esta combinación no implica automáticamente la existencia de un retardo en el desarrollo de la persona, pero sí aumenta la probabilidad de que así sea.
Generalmente, las personas con plurideficiencia muestran déficit sensoriales y/o motores, trastornos neurológicos o genéticos que interfieren con el desarrollo “normal” de las habilidades cognitivas, sociales y físicas. Las interacciones que puede tener un niño con graves deficiencias motoras y sensoriales desde su nacimiento (por ejemplo, con parálisis cerebral y sordera) no van a ser las mismas que las de un niño sin esas dificultades. Posiblemente no pueda aprender que cuando le da una patada a un móvil de juguete, éste se mueve, se enciende y suena una música (relaciones causa-efecto). Necesitará otras estimulaciones para aprender cómo puede controlar su entorno. Estas dificultades de partida harán más probable que se diagnostique un retardo severo o profundo, pero no son la causa de dicho diagnóstico.
La asociación Norteamericana para Personas con Discapacidades Severas (TASH) establece la siguiente definición de este tipo de personas:
“Personas que requieren un apoyo extenso y continuado en más de una de las actividades de la vida para participar en los eventos de la comunidad y para disfrutar de una calidad de vida que está disponible para los ciudadanos con menos discapacidades o sin ninguna. Se requiere apoyo en actividades de la vida tales como movilidad, comunicación, autocuidado y el aprendizaje necesario para vivir de forma independiente, tener un empleo y ser autosuficiente”
Consideraciones filosóficas básicas:
Las personas con retardo o discapacidad severa, son ante todo, personas.
Todas las personas pueden aprender. Su avance dependerá de:
El repertorio actual de la persona,
Su deterioro físico,
La variedad de experiencias en el ambiente físico y social que se le ofrezca, y,
Las estrategias y objetivos de interacción y habilidades personales de los profesionales.
Retardo en el desarrollo frente a retraso mental:
Socialmente se continúa manteniendo el término “retraso mental” a pesar de que algunas corrientes lo consideran estigmatizador y con múltiples limitaciones. El término “retardo en el desarrollo” parece el más adecuado, puesto que nos adherimos a la consideración de que son personas con un repertorio general limitado, con excesos y déficit conductuales. El término “mental” puede ser relacionado con trastorno mental o con el hecho de que el problema esté en la “mente” de la persona y no en un contexto que puede facilitar o no la adquisición de habilidades consideradas adecuadas socialmente. Ni el retardo es algo que está dentro de la persona: no es algo que se tiene (como un virus), ni es mental (Szazs, 1960)
Son muchas las bondades generosas de este maravilloso capítulo y la riquísima como variada información que nos proporciona este valioso material, entre lo que destaca: La clasificación y sus variantes, los factores causales, como por ejemplo: El retardo de origen biológico y el retardo debido a factores sociales. La perspectiva funcional y natural. Las condiciones o variables relacionadas, como por ejemplo: Condicones o variables biomédicas, socioculturales y de estimulación, condiciones familiares de pobreza o marginación, las condiciones biomédicas pero en combinación con condiciones socioculturales y de estimulación. Las características de las personas con estas dificultades. La evaluación y ¿para qué vamos a evaluar?, y ¿Cómo vamos a recoger información?.
Aquí en este último punto interesante, los autores desglosan maravillosamente las técnicas para recolección de datos, como por ejemplo la entrevista y los tipos de entrevista y cómo hacer la entrevista para conocer el historial médico y sobre el estado biológico general del otro. También añaden los mentores, otra técnica que es la de observación directa, qué tipo de información vamos a recoger cuando observamos, qué y para qué observamos. Además mencionan los autores otra técnica fabulosa: Evaluación mediante escalas, cuestionarios y Test, qué tipo de instrumentos vamos a utilizar.
Y finalmente este capítulo recoge un tema interesante como es: La intervención. Si con la evaluación hemos obtenido información sobre el análisis funcional de los excesos y défict de la persona, las necesidades del entorno, su historia de desarrollo, su estado biológico y de salud, etc., estamos preparados para plantear qué vamos a enseñar y cómo lo vamos a hacer. De allí que se tendrán que seleccionar los objetivos y procedimientos de intervención. Por si fuera poco, aquí mismo en este capítulo, los autores nos proporcionan las reglas para reducir el número de errores y cómo saber si un porocedimiento de enseñanza es funcional o natural y otras recomendaciones, para complementar además con algunas sugerencias amplias sobre la intervención con familias y otras consideraciones u observaciones sobre sordoceguera, parálisis cerebral, sistemas alternativos de comunicación y sistemas de integración, inclusión y normalización, entre otros.
Como se habrá observado, este interesantísimo material es en verdad potente y una herramienta informativa bastante completa para los naestros de educación regular, maestros de apoyo, psicólogos, trabajadores sociales, maestros de comunicación y futuros profesionales de la Educación Especial... ¡Los estudiantes!
Si te sirve este material y estás interesado en adquirirlo, escríbeme y te lo haré llegar a tu correo electrónico a la brevedad posible. El archivo de este material está disponible en Versión Word y consta de 40 páginas.
Mis respetos,
Doral.
sábado, 1 de octubre de 2011
Dificultades Ligadas a Retrazo Mental y del Desarrollo
Dificultades Ligadas a Retraso Mental y del Desarrollo
(Autores: José Luis Arco Tirado y,
Antonio Fernández Castillo)
DEFINICIONES Y TERMINOS:
Contextualización del retraso mental (RM)
A lo largo de la historia, los distintos enfoques y maneras de entender y abordar el fenómeno del RM, han variado de manera sorprendente. Estos cambios han oscilado desde las primeras concepciones de finales del siglo XIX basadas en el carácter endógeno e inmutable del problema, hasta las aproximaciones actuales basadas en la modificabilidad del mismo, dependiendo de la cantidad, calidad y funcionalidad de interacciones familiares, educativas y sociales a las que el individuo tiene acceso.
Por lo que en el presente, a diferencia de hace tan sólo unas décadas, entre los profesionales de la salud y la educación, domina el optimismo respecto a las expectativas de desarrollo intelectual, emocional y social de sujetos afectados por esta condición.
Durante el largo siglo que ha costado este cambio de actitudes y expectativas, los niños han sido etiquetados de múltiples maneras: "idiota", "imbécil", "Morón", "oligofrénico", "subnormal educable severo", "subnormal educable ligero", "débilmente", "disminuido", "retardado en el desarrollo", "deficiente mental", "inmaduro evolutivo", "retrasado mental", "retrasado madurativo", "con dificultades de aprendizaje permanentes", entre otros.
Estas acepciones se han ido acuñando en correspondencia con el enfoque psicológico dominante de la época en la que nos situemos. Por ejemplo, durante el primer tercio del siglo XX, apoyada por la medicina, la psicometría, con Binet a la cabeza, elabora (por razones bélicas más que científicas, por cierto) estrategias e instrumentos, dirigidos a la medición y clasificación de la población respecto a la dimensión Inteligencia.
En este sentido, la nomenclatura que utilizaron como "subnormal severo" o " subnormal educable" por ejemplo, podemos considerarla precursora de las categorías actuales de "deficiencia mental profunda", "severa", "moderada" o "ligera", con la que se clasifica a los sujetos que presentan RM (Retraso Mental).
En nuestro país, el autor Puig de la Bellacasa (1990) habla de la "evolución" que han seguido los distintos enfoques a la hora de abordar el fenómeno. En este sentido, identifica el modelo llamado tradicional (asociado a una visión animista), el modelo de la rehabilitación (dominado por la intervención médico-profesional sobre el sujeto) y el modelo de autonomía personal (focalizado en conseguir para el sujeto una vida independiente).
Refiriéndose a esta misma cuestión, otro autor, Casado (1991), propone cuatro etapas: La integración utilitaria (se acepta a los sujetos con deficiencias "con resignación providencialista o fatalita"), la exclusión aniquiladora (al sujeto se le encierra y oculta en el hogar), la atención especializada y tecnificada (dominan los servicios y los agentes especializados sobre los usuarios) y la accesibilidad (principio de "normalización", donde estas personas tienen derecho a una vida tan normal como los demás).
Ambos autores advierten sobre la coexistencia y el solapamiento en la sociedad, a lo largo del tiempo, de estas distintas formas sociales de percibir y responder al fenómeno, y de que la prevalencia de unas sobre otros su alternancia han estado igualmente a expensas del avance tímido y desatiempo de este y otros fenómenos asociados a la educación y a la salud mental.
Una segunda idea que pretendemos resaltar en esta breve introducción al tema, tiene que ver con la diversidad de enfoques sobre el RM, que en la actualidad conviven en el mismo escenario de la evaluación e intervención social y educativa. Desde el modelo Psicométrico de principio de siglo, mencionado antes, hasta los modelos evolutivos actuales, pasando por los modelos conductuales, la manera de entender y responder a este fenómeno ha experimentado un verdadero y esperanzador giro copernicano en el último tercio del siglo pasado.
Efectivamente, aún cuando se mantiene la medida de CI (Coeficiente Intelectual), como un indicador orientativo más del conjunto de variables sobre las que se obtiene información, la evaluación e intervención clínica y educativa se dirige actualmente a la identificación de áreas de desarrollo, habilidades adaptativas y recursos presentes o ausentes tanto en el sujeto mismo como en el entorno educativo (incluyendo la familia), en el que éste crece, aprende y , por extensión, se desarrolla.
Distintas visiones de este enfoque teórico genérico son las que han fundamentado el reguero de reformas educativas llevadas a cabo en nuestro país, en los últimos treinta años, incluía la última de ellas, la LOGSE. Y todo ello es consecuencia de la evolución convergente que han experimentado las teorías sobre el desarrollo y aprendizaje humano (Fernández, 2001).
En este sentido podemos constatar en la actualidad la coexistencia de modelos teóricos cognitivos y de procesamiento de la información de carácter evolutivo, que nos permiten explicar y comprender en mayor medida la conducta social y académica de los alumnos (por ejemplo, el modelo de desarrollo cognitivo de L.S. Vygotsky) con los modelos contextualistas recientes, herederos de la tradición conductista, orientados a la intervención educativa, y que nos ofrecen una visión más comprehensiva, funcional y pragmática de la realidad en la que dichos comportamientos se insertan.
Vamos a dejar hasta aquí, pero si deseas conocer las perspectivas psicométrica, evolutiva y conductiva-funcional, así como también los sistemas clasificatorios y otros factores como los causales asociados, tales como: Los factores biológicos, ambientales y psicológicos, escríbenos, el tema es muy amplio y demasiado generoso y nos gustaría compartir contigo amable lector, también todo lo relacionado con las características que presentan los sujetos con retraso mental y los tipos de evaluaciones que al respecto se pueden hacer y cómo intervenir, etc.
Conoces la dirección de este sitio, doralorama@gmail.com escríbenos y responderemos a la mayor brevedad posible para que tengas este valioso material pronto en tus manos.
Mis respetos,
Doral.