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domingo, 13 de marzo de 2011

Fin de materia Psicoterapia II



Fin de materia Psicoterapia II
Fenomenología, Existencialismo y Pensamiento Oriental
en la Terapia Gestalt.

(Autor: Silvia Fleming Crocker)
(Interlocutor: Peter Philippson)

Sylvia Fleming Crocker es terapeuta de la Gestalt, formadora, consultora y escritora. Después de muchos años de ejercer como profesora de filosofía, estudió terapia Gestalt con Erving y Miriam Potster y, posteriormente, en el Instituto Gestalt de Los Ángeles, después de obtener un título adicional como orientadora. Su libro A Well-Lived Life:l Essays in Gestlt Therapy (1999)

Tiene amplia difusión al igual que el resto de sus artículos sobre terapia Gestalt publicados en diferentes revistas. Ejerce su práctica como terapeuta familiar y de pareja en Laramie, Wyoming. Se le reconoce por su habilidad para llevar a cabo talleres experienciales. Su estilo de enseñanza combina elementos de psicodrama, trabajo de sueños y espiritualidad.

Peter Phillippson es reconocido por su colaboración en muchas publicaciones de Gestalt. Es conferencista y autor de libro Self in Relatión (2001) y coautor de Gestalt: Working With Groups (1992). Es cofundador del Centro Gestalt de Manchester, del Reino Unido, miembro del Instituto de Terapia Gestalt de Nueva York y miembro de la Red Internacional de Terapia Gestalt.

Gestalt: Un enfoque holístico:
Son muchos los hilos que se entretejen para dar forma a la teoría de la terapia Gestalt y sus métodos. Entre ellos, los más importantes son: El psicoanálisis de Freud, Horney; Rank y Reich; el holismo de Gokdstein y de los psicólogos de la Gestalt; el desarrollo humanista de Lewin de la teoría de campo, el enfoque experimental y de solución de problemas de los pragmáticos Dewey y James; la filosofía de Aristóteles y Kant; la fenomenología de Husserl; el existencialismo de Heidegger, Kierkegaard, Tillich y Buber; y otras muchas contribuciones de la filosofía y de la religión china como el taoismo y el budismo zen.

En teoría, la terapia Gestalt es un ejemplo del paradigma aristotélico que centra su atención en individuos concretos y específicos, los sitúa en su entorno e intenta comprender la naturaleza del cambio y el proceso que sufren las cosas, en especial los seres vivos- para convertirse en lo que son y comportarse en la forma en que lo hacen. Este es un enfoque que contrasta con el paradigma platónico más común que se enfoca en las esencias universales inmutables e imperfectas del mundo cambiante.

Paul Goodman y Laura Perls conformaron la “fuente de poder” intelectual para el desarrollo de la teoría de la terapia Gestalt. La elaboración teórica de Goodman de la terapia Gestalt en perls, Hefferline y Goodman, de 1951) (al cual nos hemos referido como Gestalt Therapy) muestra claramente la profunda influencia que recibió del paradigma aristotélico (Crocker, 1999). El punto de partida de la terapia Gestalt –el campo organismo/ambiente- tiene su origen en las consideraciones de campo de la física, e el enfoque biológico de los pragmáticos James y Dewey, así como en el interés de Goodman por los escritos éticos y biológicos de Aristóteles.

La influencia de la Fenomenología y el Existencialismo:
La fenomenología de Husserl (Spinelli, 1989) trata más de asuntos epistemológicos que de los problemas de la vida cotidiana. Husserl parte de la posición de Kant y Brentano de que es imposible conocer la realidad tal como es más allá de nuestras percepciones y entendimientos propios de la misma.

Lo único que podemos conocer son las apariencias de las cosas porque estamos condenados a permanecer siempre dentro de los límites de nuestra peculiar forma humana de aprehender. Sin embargo, los seres humanos no pueden tolerar el sin sentido e, invariablemente significan todas sus experiencias sin importar si el significado refleja o no con precisión el mundo que “está ahí afuera” o sólo las apariencias. Aunque los seres humanos pertenezcan a la misma especie y puedan experimentar lo que se les revela en formas parecidas, cada persona tiene su propia percepción e interpretación del mundo compartido.

Los elementos interpretativos idiosincrásicos se imponen de manera rutinaria sobre los datos que surgen de la experiencia.

Husserl desarrolló el método fenomenológico para separar las variables experienciales que se mantienen estables de aquellos elementos interpretativos que se imponen sobre los datos experienciales (Spinelli, 1989). Los fenómenos muestran regularidades que aparecen en combinaciones y secuencias repetidas. Estas se pueden describir y se pueden construir modelos intelectuales que las explican y que, algunas veces, permiten hacer predicciones y consecuentemente controlar.

El conocimiento científico se encarga solamente de las regularidades que aparecen en los fenómenos y de los modelos intelectuales que intentan explicar estas regularidades.

Es imposible trascender nuestras propias formas de entendimiento y comparar las apariencias (fenómenos) con las cosas que existen en sí mismas. Los científicos e investigadores modernos usan el método fenomenológico a medida que “operativizan” sus teorías al describir procedimientos de verificación en términos experienciales de tal forma que sus resultados puedan replicarse por otros investigadores.

Existen tres reglas que operan durante el proceso fenomenológico:
La primera y la más importante para la terapia Gestalt, es la regla de la epoché; poner entre paréntesis cualquier verdad o falsedad de todas las interpretaciones posibles de la realidad.

La segunda es la regla de descripción; proporcionar una descripción desapasionada de las impresiones inmediatas y concretas de los sucesos en lugar de interpretados, es decir, “describir” en lugar de “interpretar”

La tercera es la regla de la horizontalidad o igualdad; evitar las jerarquías y no suponer que un elemento es más importante que otro. Si separamos la experiencia de las interpretaciones (en la media de lo posible), y consideramos con detalle las descripciones de una experiencia determinada podemos sopesar la evidencia y formular una serie de hipótesis que, a su vez, nos permitirán corroborar las hipótesis que mejor expliquen la información. El estricto apego a este modelo permite que las descripciones de la experiencia sean más próximas a la experiencia misma; de esta forma tendremos “experiencias próximas” en oposición a las “experiencias lejanas” o especulativas que surgen de las interpretaciones.

Si permanecemos abiertos a la experiencia de esta forma también nos volvemos flexibles desde el punto de vista teórico: somos capaces de reconocer la validez transitoria de los constructos teóricos, es decir, que ratificamos su validez en la medida en que describen de forma completa y consistente los hechos tal y como aparecen.

En la terapia Gestalt este método sufre una transformación y se convierte en un fructífero método terapéutico. Para Husserl, el objetivo de la fenomenología es el conocimiento, mientras que para la fenomenología de la Gestalt es la aplicación práctica: Los procesos de curación y crecimiento de personas concretas, de grupos y de instituciones.

El estilo y la receptividad del terapeuta son evidencia de que el terapeuta recibe las revelaciones del paciente sobre su propia verdad y sobre su manera particular de ser. El requerimiento “descriptivo” de la fenomenología de Husserl toma, por lo tanto, la siguiente forma: El terapeuta atiende la forma en que se revela cada paciente en particular a través de las palabra que elige para expresarse, de su lenguaje corporal, de los cambios en el tono de voz, en cómo se manifiestan sus reacciones emocionales sobre lo que está diciendo, etc.

En respuesta a lo que el paciente revela, el terapeuta sugiere algunos posibles experimentos y exploraciones que pueden ayudar a ampliar ciertos aspectos de alguna situación, diversificar las perspectivas y aclarar las conexiones que tienen con otras partes de la experiencia del paciente.

El principio fenomenológico de la epoché –poner en paréntesis los elementos interpretativos junto con las cuestiones de verdad o falsedad- es el principio más importante de los tres antes mencionado, tanto en la fenomenología como en la terapia Gestatl. Sin embargo, dentro del contexto de la Gestalt el significado es muy distinto, es especial con relación a las cuestiones de verdad o falsedad. La preocupación del terapeuta gestáltico no es saber si el paciente dice la verdad a medida que relata su historia sino comprender los significados que da a las personas y a los acontecimientos de su vida. La tarea terapéutica es, en parte, una tarea hermenéutica.

La hermenéutica es un método de interpretación a través del cual se comprende algo sobre la base de sus propios términos, es decir, sin significados importados o impuestos. El proceso de la hermenéutica en la terapia Gestalt consiste en descubrir los significados que el paciente ha dado a las situaciones y a las personas en su experiencia en particular y localizar el impacto de estos significados para reconocer cómo los ha vivido a través del tiempo y de las circunstancias.

El método fenomenológico en la terapia Gestalt es un proceso que busca descubrir cómo las creencias del paciente y la comprensión de su entorno le ayudan a organizar su experiencia, y el papel que juegan para formar la base de sus respuestas cognitivas, emocionales y conductuales.

Estos aspectos se vuelven más claros a medida que el paciente desarrolla su capacidad de darse cuenta en el proceso terapéutico. Conforme experimenta y explora los aspectos de su vida que parecían fijos (aunque en la realidad eran intrínsecamente dinámicos y cambiantes), su organización interna empieza a “aflojarse”, se libera y comienza a fluir, el paciente reconsidera sus creencias y, como consecuencia, intenta nuevos comportamientos y se hace posible el cambio saludable.

En la terapia, por ejemplo no se preocupa si la figura paterna de un paciente es sólo una imagen internalizada o s se ha convertido en una persona diferente o si el padre sigue siendo el mismo. Lo que importa es cómo la percepción y el entendimiento de ese “padre” afecta la vida del paciente, independientemente de cómo sea el padre en realidad.

El principio fenomenológico de “horizontalidad” o “igualdad” resulta más problemático de emplear. Como hemos visto anteriormente, en la fenomenología de Husserl toda la información observable tiene el mismo grado de importancia, pero aunque esto pudiera ser posible en el ámbito del conocimiento científico, no es posible ni deseable dentro del proceso terapéutico. Si el terapeuta leda la misma importancia a todos los aspectos de las revelaciones del paciente (ya sean verbales o no verbales) y no discrimina entre ellos, entonces no será incapaz de entender lo que sucede con el paciente, o de intervenir adecuadamente.

Por lo tanto, aunque un terapeuta de la Gestalt adopte el principio de horizontalidad tiene que darle un giro más adecuado a la terapia.

El terapeuta de la Gestalt participa en el encuentro terapéutico con un cúmulo de elementos, experiencias y habilidades personales y profesionales que influyen sobre las respuestas del paciente.

El terapeuta pone atención en algunos aspectos que son más importantes que otros; en algunos casos, por ejemplo, decide explorar la manera concreta en que el paciente está expresando su historia y permitir que ésta se convierta en el tema de la terapia. Algunos fenomenólogos requieren evaluaciones preliminares que pueden revisarse, enriquecerse o descartarse dependiendo de la consideración del terapeuta y según su experiencia con el paciente. Durante el curso de la terapia, el terapeuta se da cuenta que la teoría aparece como una especie de “hilo conductor” que permite formular hipótesis de trabajo. El terapeuta trata con cautela estas reflexiones, corazonadas, hipótesis y significados que surgen de las exploraciones y los experimentos. No se adhieren a ningún pensamiento ni determina diagnósticos, procedimientos o agendas específicas. El terapeuta evalúa constantemente al paciente a medida que éste se revela con mayor profundidad.

A diferencia del fenomenólogo husserliano, el terapeuta Gestalt trabaja con el paciente en términos de utilidad y no de verdades absolutas. Todas las acciones están encaminadas a ayudarlo a descubrir la propia y única verdad sobre su vida y que aclare, poco a poco, cómo quiere expresarla de aquí en adelante. Puesto que el objetivo primordial del proceso terapéutico es la curación y el crecimiento, y no la verdad epistemológica, es legítimo desde el punto de vista fenomenológico utilizar cualquier pensamiento, albergar cualquier corazonada o hipótesis o sugerir una variedad de experimentos y exploraciones para “separar” lo funcional de lo disfuncional, lo saludable de lo destructivo, lo auténtico de lo inauténtico de la forma de vivir del paciente.

La transformación de la fenomenología husserliana en el método fenomenológico gestáltico se logró, en parte, gracias a la influencia de la versión existencialista de la fenomenología de Heidegger (1949) así como la afirmación de Buber (1923-1958) de la preponderancia del Yo-Tú en el encuentro con el “otro” y la vida del diálogo. Para Kierkergaard (1954) la fe entre Dios y el individuo, y la excepcionalidad de la verdad auténtica de cada uno, jugó un papel importante en las ideas de estos pensadores.

Laura Perls estudió filosofía con el teólogo y filósofo protestante Paul Tillich (Store, 1994), y conoció con detalle el trabajo de Husserl, Heidegger, Kierkegaard y Buber. Goodman, por su parte, tuvo contacto con estos pensadores a través de su relación con Laura y de su propia dedicación y estudio. Fritz Perls, a su vez conoció el trabajo de Husserl a través de Laura y de Goodman, pero no por el estudio directo de obra.

Influencia del Taoísmo y del Budismo Zen
Autorregulación organísmica:
La teoría y la práctica de la terapia Gestalt son, al mismo tiempo, un modelo biológico y educativo. Consideramos al ser humano como un organismo que forma parte de la naturaleza y que vive dentro de los ciclos naturales del contacto y retiro. Los seres humanos, al igual que todos los organismos naturales, se regulan a sí mismos dentro de las circunstancias cambiantes del ambiente (ya sean internas o externas). La tendencia natural frente a este cambio es la adaptación y la restitución del equilibrio organísmico korganismo/ambiente.

En otras palabras, el organismo se regula a sí mismo de tal forma que puede alcanzar la medida que le corresponde con sus respectivas capacidades que, a su vez, le permiten funcionar acorde a la madurez de otros miembros de su especie. El concepto de autorregulación organísmica lo desarrollaron los autores de Gestalt Therapy para expresar el proceso de adaptación natural del organismo.

Dentro de este marco teórico el terapeuta gestalt considera que el paciente posee en sí mismo los principios del funcionamiento sano, aunque en algunas ocasiones sus experiencias muestren lo contrario y hayan interferido o distorsionado el funcionamiento de estos principios. Por lo tanto, la tarea del terapeuta es facilitar al paciente la recuperación de las formas más sanas de vida guiadas por principios naturales. En contraste con el psicoanalista, el terapeuta Gestalt no necesita ser una “fuente de sabiduría” o “proporcionar al paciente” las interpretaciones correctas de su propia experiencia.

En efecto, el trabajo terapéutico no es esencialmente cognitivo –aunque se requiere de cognición- sino experiencial y trasformador del darse cuenta y de los patrones de comportamiento. Así como los patrones disfuncionales de la vida del paciente involucran a la persona en su totalidad (mente, sentimientos, deseos, cuerpo, hábitos y patrones de comportamiento que experimenta en su relación con otros) de la misma forma los procesos que conducen a la salud y al crecimiento integran a la persona en su totalidad en las distintas dimensiones de la vida. El trabajo del terapeuta es, por lo tanto, un trabajo holístico.

Goodman contribuyó a la creación de Gestalt Therapy con su propia síntesis de los escritos éticos y biológicos de Aristóteles, de las inclinaciones biológicas y de solución de problemas de los pragmáticos Dewey y James, y también con una cantidad considerable de principios filosóficos taoístas. Goodman, como muchos intelectuales de su tiempo, estaba familiarizado con las ideas taoístas del “fluir con la naturaleza”, mismas que plasmó en su libro “Kafka’sPrayer (1947), en el que analizó algunas obras de Kafka alaluzdelos principios taoístas.

Unos años más tarde, en los inicios del Instituto de Nueva York, uno de los cursos impartidos por Goodman incluía el Librodel Tho (Lao Tzu, 1963) como uno de los textos de estudio (Store, 1994).

Uno de los temas centrales del libro del tao es la afirmación de que la persona sabía y virtuosa aprende las formas de la naturaleza y vive en consonancia con ellas. Esta creencia, fundamental en el pensamiento de Goodman, se hizo evidente en uno de sus dichos favoritos: natura sanat non medicus (Goodman, 1977B). Por consiguiente, la tarea del terapeuta Gestalt consiste en comprometer al paciente con formas que favorezcan el proceso natural de curación y crecimiento. Perls y colaboradores (1951) son claros y específicos al explicar cómo este enfoque ayuda al paciente “a observar en acción -a observar, en última instancia, su Self como acción- lo cual requiere de técnicas muy distintas de aquellas ya probadas como la introspección (p.3). A diferencia de otros enfoques cognitivos.

Y bien; pues vamos a dejarlo hasta aquí, ya que volvimos a extendernos, pero ha valido la pena, aunque señores, ésto solamente es una pequeña muestra de lo que en sí; es el enfoque gestaltista como pilar fuerte en la psicoterapia. Ojalá surjan algunas inquietudes y nos escriban, con mucho gusto estamos pendientes de vuestras opiniones, solicitudes y por siempre agradecidos con su amable presencia y tolerancia, cerramos esta materia muy fortalecidos y en verdad mucho muy motivados con el toque final que el Dr. Javier Yáñez Saucedo puso en el énfasis del cierre: "Sigan adelante muchachos, sin importar dar dos o tres pasos atrás para tomar impulso, es válido ¿Porqué no? ¿Quién dijo o dónde está escrito que esté prohibido?

Mil gracias de todo corazón Doctor y Maestro, que la luz de la sabiduría, sea la fuerza que por siempre nos acompañe a todos, como el mejor y más grande legado que usted nos deja.

Salud, Paz, Amor y Libertad por siempre en las ciencia humanista.

Doral.
(Impulsora del Grupo 31)


sábado, 12 de marzo de 2011

Fundamentos de la Terapia Gestalt


Fundamentos de la Terapia Gestalt
(Autor: Charles E. Bowman)
(Interlocutor: Edwin C. Nevis)

Charles E. Bowman es fundador, copresidente y docente senior del Instituto Gestalt de Indianápolis, en Indiana EUA. Además de ser un extraordinario maestro y facilitador de talleres, ha dado conferencias en tres continentes acerca de la “historia interactiva de la terapia Gestalt”. Ha escrito numerosos artículos sobre terapia Gestalt y es miembro del consejo editorial Review y del Electronic Gestalt Journal. Es especialista en organizaciones y ocupa el puesto de director de estrategia de WorkLife en Verizon Communications. También fue presidente de la Asociación para el Fomento de la Terapia Gestalt.

Edwin C. Nevis, es uno de los pioneros de la Terapia Gestalt. Es presidente del Centro de Estudios Internacionales de Gestalt. Fue uno de los fundadores del Instituto Gestalt de Cleveland del cual fue presidente durante 13 años. Creó, junto con otros colegas, la Organización Internacional de Gestalt y el Programa de Desarrollo de Sistemas que forma terapeutas en 20 países. Fue editor fundador de Gestalt Press y junto con Joe Melnick creó el Gestalt Review. Es autor de numerosos artículos y libros como: Organizational Consulting: A Gestalt Approach (1987), editor de Gestalt Therapy; Perspectives and Applications (1982), y co-autor de intencional Revolutions: A Seven –Point Strategy for Transforming Organizations (1996) y de How Organizations Learn: An Integrated Strategy for Building Learnig Capabily (1998). Durante 17 años ha sido profesor de la Escuela de Administración y Dirección de empresas del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

“Es sumamente educativo aprender algo del terreno que ya ha sido labrado y del cual emergen con orgullo nuestras virtudes” (Autor: Paul Goodman, el padre del movimiento psicoanalítico)

A lo largo de la historia de la terapia Gestalt se han formulado múltiples definiciones a partir de la discrepancia entre los puntos de visita y los informes históricos. La narrativa histórica de la Terapia Gestalt se ajusta a la famosa máxima de Carlyle (Stouse y Strouse, 1993) que decía que la historia no es otra cosa que la biografía de los grandes hombres.

El enfoque histórico del “gran hombre” se refiere a una figura heroica (generalmente masculina) que cambia con su esfuerzo individual el curso de la historia moderna, funda una escuela de pensamiento o introduce un nuevo paradigma. En la historia de la terapia Gestalt, este puesto corresponde a Frederick Perls cuyo nombre es sinónimo de terapia Gestalt y de la famosa técnica de la “silla vacía”.

Sin embargo, los recuentos históricos tradicionales ensalzan lo positivo y dejan en el olvido a un gran número de colaboradores; se omiten los momentos vergonzosos y se protegen las disciplinas a expensas de la verdad. Desde esta perspectiva, los informes que tenemos sobre Fritz Perls describen a un hombre etnocéntrico, sexista, superficial e ignorante de la historia, y han dejado a la terapia Gestalt varada en el zeirgest de la psicología popular de la década de los sesenta.

La mayoría de los informes históricos ignoran que la terapia Gestalt surgió de la confluencia de múltiples contribuciones como la física, el feminismo, el jasidismo, y el taoísmo, el individualismo radical y la psicología relacional, por mencionar sólo algunos. Por lo tanto, en este capítulo vamos a mostrar la historia de la terapia Gestalt desde la perspectiva de la teoría de campo, es decir, vamos a considerar todos los componentes culturales, científicos, históricos y estéticos de la experiencia humana que tuvieron participación en la construcción de la historia de la terapia Gestalt.

El enfoque histórico más amplio identifica un posible cambio en la weltanschaumg, como responsable del desarrollo de la terapia Gestalt. El término Weltanschaumg, se refiere a una idea más extensa que la de simple “cosmovisión compartida”; habla de la forma en cómo aprehendemos al mundo, cómo nos involucramos con él, cómo lo percibimos y cómo se informa en él nuestra historia personal.

Esta visión colectiva genera un impulso que se convierte en motor de cambio. La terapia Gestalt es el resultado de un movimiento que ha oscilado:
a) De la visión deconstructivista del mundo hacia la incorporación de modelos holísticos de la existencia;
b) De la causalidad lineal hacia paradigmas de teorías de campo;
c) De una psicología individual hacia la perspectiva dialogal y relacional.

La siguiente definición de terapia Gestalt refleja las influencias de una perspectiva de campo en su metodología:
Esta definición describe lo que hace el terapeuta Gestalt en la práctica. Si analizamos la historia de la terapia Gestalt desde la perspectiva de la teoría de campo podremos reconocer cómo han evolucionado los componentes de esta definición. Una vez que comprendemos el impacto del cambio de la weltanschaumg podemos agregar textura y contorno a un cúmulo de coloridos recuentos históricos sobre terapia Gestalt.

La terapia Gestalt celebra más de 50 años de existencia, que comenzaron con la publicación de su primer texto completo llamado Gestalt Therapy; excitement and Growth in the Human Personality (Terapia Gestalt; estimulación y crecimiento de la personalidad humana) (Perls efferline y Goodman, 1951, 1994; a partir de este capítulo nos referiremos al texto como grupo de formación profesional. A pesar de que se reconoce a Frederick; Perls como el padre la teoría Gestalt –siguiendo el enfoque histórico del “Gran Hombre”- no fue él quien inventó la teoría ni el tema de la materia.

Las semillas de la terapia Gestalt se plantaron mucho antes de la aparición de Frederick Perls y han germinado hasta el punto de crear una teoría completa de psicoterapia y de fundamentos filosóficos de vida.

Un breve repaso de las aportaciones que hicieron el psicoanálisis, la psicología y la filosofía no es suficiente para comprender el término Gestalt que nació en 1951. Hay que considerar también el papel que jugó el espíritu de la Europa victoriana, el dramático impacto del fascismo y de la Segunda Guerra Mundial, el desenlace del liberalismo de la década de los sesenta y su consiguiente giro conservador y cómo todos estos elementos interactuaron para dar forma al escenario del que surgió la Terapia Gestalt.

El legado del psicoanálisis en la terapia Gestalt.
Todos sabemos que Freud fue producto de la Europa victoriana y de la ciencia del siglo XIX. La teoría psicoanalítica fue un método revolucionario para el tratamiento de enfermedades provenientes de una sociedad reprimida y conservadora. Aunque Freud señaló a la sociedad como la responsable de estos males, él no era propiamente un psicólogo social; sus esfuerzos estaban limitados a la práctica de la medicina.

William Harvey, en su libro “El movimiento del corazón y la sangre en los animales (1628). Estableció un parámetro para la investigación médica: el funcionamiento organísmico podía ser determinado a través de la disección. El consejo que daba Freud a los estudiantes de psicoanálisis ilustra su confianza en este modelo.

No puedo ser más insistente con mis colegas para que empleen en su práctica psicoanalítica el modelo del cirujano, el cual deja de lado sus sentimientos y la empatía hacia el otro para ser capaz de concentrarse y ejecutar una operación impecable (tomado de Stepansky, 1991), pág. 1)

La disección psicoanalítica permitió la clasificación del funcionamiento psicológico (el yo, ello y superyó).
Las observaciones cuidadosas de Freud acompañadas de un alto grado de escepticismo le otorgan a sus “descubrimientos” las credenciales científicas debidas. Estos descubrimientos sacudieron a la Europa victoriana y a la cultura que se había desarrollado en Viena. El mundo había cambiado para siempre.

El psicoanálisis fue el punto de partida de Frederick y Laura Perls. Su primer tratado: Ego, hombre y agresión (Perls, 1947):

Fritz Perls dio pauta a la psicología humana en la terapia Gestalt (significa totalidad en un sentido simplista). Pensaba que la vida era una gran Gestalt, que esta es algo que pertenece y se encuentra en la naturaleza, siempre se encuentra en movimiento, el organismo tiene la capacidad de autorregularse obedeciendo a una Gestalt, un proceso completa una Gestalt, se inicia con una necesidad, sigue con el darse cuenta de ella (awareness) prosigue con una excitación, luego con el reposo y finalmente con el surgimiento de una nueva necesidad.

El proceso se inicia con un desajuste interno en el organismo, para reconocer es necesario ir hacia adentro, procesarlo e identificarlo. Al reconocer se presenta una excitación que se procesa en emociones. Al incrementarse la necesidad, el organismo se mueve buscando cubrir la necesidad, después del contacto viene el reposo, y se da la pauta para una nueva Gestalt, en las etapas se pueden presentar bloqueos, superarlos es la finalidad de la terapia Gestalt.

El ser humano ha vivido cumpliendo las expectativas, deseos y mandatos de otros, haciendo así una Gestalt incompleta, la neurosis es un síntoma de maduración incompleta, provocada por agujeros en la vida y la experiencia, la persona sana se aparta más de sus conceptos y prejuicios, confía más en sus sentidos que integran su experiencia la cual se da siempre en el aquí y el ahora.

Todas las religiones le parecían crudezas inventadas por los hombres y que estos debían tomar la responsabilidad de su existencia por su propia cuenta, la cualidad más importante de la Gestalt es su dinámica, la necesidad intrínseca e imperiosa que la Gestalt tiene de cerrarse y completarse, algo inherente a la naturaleza.

El individuo es el organismo como su medio, darse cuenta transcurre en la más íntima privacidad. Para Fritz el ser humano es una Gestalt en sí mismo y al mismo tiempo parte de una Gestalt, creía que el ser humano vivía para lo que era correcto, sin importarle si realmente quería, decía que el ser humano se ha tornado fóbico al dolor y el sufrimiento, evitando lo que no es divertido y agradable, escapando de la frustración. El resultado de este proceder es la falta de crecimiento.

Enfrentar la frustración y el dolor lleva a un sufrimiento realista, acompañado de un crecimiento. Perls se centró en el aquí y el ahora en el cómo sobre el porqué “el hombre se trasciende a sí mismo únicamente por la vía de su verdadera naturaleza, jamás por medio de la ambición ni metas artificiales. El darse cuenta de y la responsabilidad por el campo total por el sí mismo y por el otro le dan significado y configuración a la vida del hombre.

Los sueños para Fritz son cartas existenciales que abrir y aprender a leer, reconociendo su contenido como parte de la Gestalt que es la misma persona. En esta terapia se busca impulsas el proceso de crecimiento personal y el desarrollo del potencial humano, es necesario conocer lo que es el problema del control, que viene desde afuera, ambiente, la relación con los otros, etc, como el control interno, el propio de cada organismo que obedece a su naturaleza.

Se resalta la importancia de la confusión como choque entre nuestra existencia biológica y nuestra existencia social, darse cuenta de la confusión es parte de la integración de la persona, propicia que la confusión se clarifique por sí sola, permitiendo que la naturaleza se haga cargo de la condición del organismo.

El mundo y cada organismo, se mantiene a sí mismo y la única ley constante es la formación de las Gestalts enteras, totalidades. Una Gestalt es una función orgánica. La Gestalt es el fenómeno vivenciado, la aparición de las necesidades es un fenómeno biológico primario.

En la naturaleza no hay Gestalts incompletas, cuando de supervivencia se trata, la situación mas urgente es la que se convierte en el controlador. Todo control interfiere en el funcionamiento sano del organismo, en la Gestalt, se invita a ejercer natural y responsablemente nuestras posibilidades de manera realista y confiando en nuestra naturaleza. La mayoría de las personas dedican su vida a tratar de actualizar un concepto de lo que deben ser, en lugar de tratar de actualizarse tal como son.

Sentirse bien es para el organismo la condición de identificación pero sentirse mal corresponde a la condición de distanciamiento, alejarse de uno mismo. El límite del ego es esa función discriminatoria de reconocer lo bueno y lo malo. El límite del ego es flexible, la persona sana se adapta a los cambios, la función del límite del ego es la discriminación, diferenciar aquello que fortalece y estructura el organismo de lo que atenta contra él, 2 tipos de discriminación: Introyectada donde se incorporan las elecciones de otra persona y del organismo, cuando hay conflictos entre estas surge la agresión, la agresión tiene doble propósito, desestructurar al enemigo y desestructurar la sustancia necesaria para asimilarlo.

Para que la persona pueda integrarse a sí misma tiene que reconocer que aprender es descubrir y escuchar es comprender, madurar es reconocer las posibilidades reales y trabajar para lograrlas, en el proceso de maduración la persona se confronta con la sociedad, pero la sociedad no da libertad ni se fundamenta en razones positivas, al contrario enajena y enferma a sus integrantes, entonces la persona madura o participa en esa psicosis común y colectiva o busca sanar y tal vez también crucificarse.

Cuando la sociedad demanda personas adaptadas, demanda personas que desempeñen papeles que funcionan, una persona madura vive según sus propios referentes, es constructiva y no puede ser predecible porque no vive cumpliendo expectativas, una persona madura es lo que es en ese momento y no puede ser otra cosa, cuando una persona empieza a darse cuenta de sus propios derechos también empieza a reconocer los de los demás.

Para Fritz Perls las emociones auténticas son el orgasmo, la risa, la agresión y el llanto, son los indicadores de la vida, la prueba de nuestra integración e independencia. Con ellas podemos expresar nuestra sexualidad, pena, alegría y coraje, pero no tiene sentido expresarlas en soledad, el individuo vive por medio de máscaras tratando de cumplir solo un “deber ser”

Los 3 juicios de concepción del ser humano:
1)El dolor avisa: Indicador físico o emocional de un daño, aviso de que el organismo necesita moverse y que no está manteniendo el equilibrio.
2)Lo único constante en el universo es el cambio: Importancia de mantenernos en constante cambio, de correr riesgos razonables, de ensayar nuevas formas de expresión y relación.
3) Estamos conectados: Los límites del organismo no terminan donde termina su dimensión física, hay un ritmo en el universo, todos estamos sujetos a éste simplemente por el hecho de ser y estar.

La Gestalt es la condición que permite vivenciar un contacto más claro del ser humano con la naturaleza, con su entorno y con sus semejantes, es reconocer que la naturaleza siempre ofrece lo mejor de ella, lo más importante es admitir que cualquier persona siempre hará lo mejor que pueda hacer.

Tras huir de la Alemania nazi y establecerse en Johannesburgo, África del Sur, los Perls desarrollan una forma de terapia que, más adelante, con su traslado a los EE.UU., establecerían como la Terapia Gestalt. En 1952, abren el primer Instituto Gestalt en su piso de Nueva York. Hacia finales del decenio de 1950 y comienzos del decenio de 1960, Fritz Perls se traslada a California para enseñar la Terapia Gestalt como forma de vida más que un modelo de terapia, dejando el Instituto de Nueva York bajo la dirección de Laura Perls. En 1964 está asociado al Instituto Esalen de California.

Un primer vistazo a la Gestalt:
Primero: ¿Porqué no hablar mezclando palabras de varios idiomas (alemán/español, español/francés, “francoñol”, etc.) como hace todo el mundo?

Gestalt es una palabra alemana, adaptada hoy día en el mundo entero ya que no tiene equivalente exacto en otras lenguas. Hemos acordado pronunciarla como en alemán “Guéchtalt”. También porque hemos acordado escribirla con mayúscula (al menos mientras sea empleada como sustantivo y no como adjetivo), lo que da a la Gestalt, dicho sea de paso, un aire/ arrogante; mientras se encuentra en compañía de enfoques con minúsculas como el psicoanálisis, el psicodrama, la bioenergética, el rebirth (renacimiento) otras innumerables corrientes del nuevo supermercado multinacional de la psicología.

Gestalten significa “poner en forma, dar una estructura significante”. En realidad, más que de “Gestalt” sería más exacto hablar de “Gestalting”, palabra que indica una acción prevista, en curso o terminada, que implica un proceso de puesta en forma, una “formación”.

Nuestros diccionarios comunes, sólo han retenido por el momento el primer sentido histórico de la “psicología gestalt”, teoría según la cual nuestro campo perceptivo (y también nuestro campo intelectual, mnésico, afectivo, etc.) se organiza espontáneamente bajo la forma de conjuntos estructurados y significantes (“formas buenas” o Gestalten fuertes y gestantes). La percepción de una totalidad (por ejemplo un rostro humano) no puede reducirse a la suma de los estímulos percibidos ya que: El todo es diferente a la suma de las partes.

Así que el agua es más que oxígeno e hidrógeno, y también una parte en el todo es diferente a esta misma parte aislada o incluida en otro todo, debido a que tiene propiedades particulares de su lugar y de su función en cada uno de ellos, así un grito en un juego es diferente a un grito en una calle desierta, estar desnudo bajo la regadera no tiene tampoco el mismo sentido que pasearse desnudo por los Campos Elíseos.

Para entender un comportamiento hace falta entonces no sólo analizarlos, sino sobre todo, tener una visión sintética, percibirlo en el vasto conjunto del contexto global, tener un punto de vista no “exacto”, sino más amplio.

La Terapia: Unidad, Salud, Santidad.
Retomaré más adelante la psicología de la Gestalt o “Teoría de la forma”. Este libro en sí mismo, trata de la Terapia Gestal (Gestalt Therapy en inglés, con frecuencia abreviada como GT) y para prevenir cualquier confusión, no debería de omitir entonces el primer término. Pero es a propósito que no lo menciono sistemáticamente. En efecto, la palabra terapia en francés, por lo general conserva para la mayoría de las personas un sentido restringido. El diccionario Robert la define todavía como: Conjunto de acciones y prácticas destinadas a sanar o a tratar las enfermedades, también la OMS (Organización Mundial de la Salud) recuerda en su prólogo, que:”La salud no es la ausencia de enfermedad o de dolencia, sino un estado completo de bienestar físico, mental y social.

Desde una perspectiva global, “holística”, la terapia señala entonces al mantenimiento y al desarrollo de este bienestar armonioso y no a la “cura” o a la “reparación” de algún problema que haya (lo que se sobreentendería como una referencia implícita a un estado de “normalidad”, una posición opuesta al espíritu mismo de la Gestalt, que valora el derecho a la diferencia, a la originalidad irreductible de cada ser).

Esta terapia reúne entonces la noción de desarrollo personal, de formación y de apertura del potencial humano (lo que difiere explícitamente de los puntos de vista normalizadores, centrados en la adaptación social. Así para el gestaltista Goldstein, uno de los primeros maestros es Perls (y sobre todo de su mujer, Laura): Lo normal debe definirse, no por la adaptación, sino al contrario, por la capacidad de inventar normas nuevas.

¿A quien se dirige entonces la Gestalt?
La Gestalt se practica hoy día en contextos y con objetivos muy diversos: en psicoterapia individual frente a frente, en terapia de parejas (con las dos partes presentes simultáneamente), en terapia familiar, en grupos abiertos de terapia (a razón por ejemplo, de una vez por semana o de un fin de semana al mes), pero también en grupos de desarrollo del potencial personal de cada uno, así como en el seno de las instituciones (escuelas, establecimientos para jóvenes inadaptados, hospitales, psiquiátricos, etc.) o también en el área de las empresas del sector industrial o comercial.

Esta corresponde principalmente a las personas que sufren de problemas físicos psicosomáticos o físicos, catalogados como “patológicos”, o bien se dirige a las personas que enfrentan dificultades o problemas existenciales, desafortunadamente frecuentes (conflicto, ruptura, duelo, depresión, inactividad, bloqueos, sentimientos de ineficiencia o de impotencia, etc.) o más aún a cualquier persona u organización.

Buscando un pleno desarrollo de su potencial latente, no sólo un “mejor ser” sino un “ser nada más”, una mejor calidad de vida. ¿Debe hacerse rimar necesariamente “terapia” con “enfermedad”?. Nosotros recibimos todos los días en terapia individual y de grupo las patologías graves y los enfermos profundamente perturbados, los psicóticos angustiados y las neurosis de angustia.

Pero también, por otro lado, los problemas existenciales más comunes, ya que desde hace mucho tiempo, las estadísticas de todos los países nos recuerdan que los suicidios son mucho más numerosos entre los que se dicen “normales” que entre los enfermos mentales ”identificados”.

¿Dónde termina lo “normal” y dónde comienza lo “patológico”? ¿Cómo escoger entre la coerción excesiva en los asilos y la antipsiquiatría romántica? ¿Quién puede decidir si el duelo de un ser querido o una ruptura amorosa son más fáciles de asimilar que una neurosis obsesiva o una frigidez primaria? Nosotros no disponemos de una vara para medir la profundidad de los problemas y finalmente me importa poco la nosografía sabia mensurada con el peso de las palabras.

Me rehuso a tomar partido entre la “enfermedad y el “malestar” existencial, yo no estoy contra la “terapia de los normales”, alabada por Perls (a quien le daba pena reservar su método sólo para los enfermos y los marginados).

El legado de la Psicología Experimental en la Terapia Gestalt:
La publicación de Wilhelm Wund en 1874 “Los principios de la psicología fisiológica”
Introdujo el rigor de la investigación científica y colocó a la psicología en el rango de la ciencia. Definió a la psicología como la investigación de los procesos conscientes y regresó los conceptos cuerpo y mente de vuelta al terreno de la filosofía.

Su propósito era reformar la investigación psicológica por medio del método experimental. Aunque de forma indirecta, Wunkdt dejó un profundo impacto en la Terapia Gestalt al determinar el desarrollo de la investigación psicológica y psicoterapéutica.

Freud fracasó en sus intentos por refinar el psicoanálisis como método de investigación científica, pero Wundt lo logró cuando creó la disciplina de la psicología experimental y se ganó la aceptación de la comunidad científica. El efecto sobre la terapia Gestalt fue benéfico y perjudicial al mismo tiempo. El rigor de la Investigación de Wundt sobre los procesos conscientes sirvió para crear la metodología de la terapia Gestalt (como en el caso de los experimentos terapéuticos). Sin embargo, el cambio en el seirgeist de finales del siglo XX estuvo marcado por un retorno a modelos de psicoterapia más conservadores, a la medición precisa de resultados y el alivio del síntoma lo que se convirtió en la influencia más perjudicial del enfoque científico sobre la terapia.

El mismo año en que se publicaron las obras póstumas de Wundt, Franz Brentano (1847) publicó “La psicología desde una perspectiva empírica”. Brentano era un psicólogo de profundas bases filosóficas que, sin embargo, trabajaba con el método científico.

El legado de la Filosofía en la Terapia Gestalt.
Antes de detallar los fundamentos de una psicoterapia basada en la estética, vale la pena comprender las consecuencias que se dieron por intentar mantener estos fundamentos durante el seitgeist del conservadurismo.

La influencia insidiosa de la psicología experimental de Wundt sobre la terapia Gestalt puede apreciarse en la aproximación a la psicoterapia como un sistema basado en la epidemiología y la evidencia clínica. Como mencionaron Haggbloom y colaboradores (2002) “La disciplina de la psicología sufrió una notable transformación durante el siglo XX, una transformación que la apartó de la psicología filosófica europea el siglo XIX tardío, y la impregnó del carácter empírico y de investigación que hoy predomina en la psicología norteamericana” (pág. 139). Laura Perls dijo (1992) que “los componentes básicos de la Terapia Gestalt son ante todo filosóficos y estéticos. La terapia Gestalt es un enfoque fenomenológico/existencial y como tal, es experiencia y experimental (pág. 4)

Frederick Perls estaba familiarizado con estas filosofías, pero no con la misma profundidad que Laura. Sin embargo, estaba fascinado con el trabajo de Salomón Freidlander (1918; Carkson y Mackewn, 1993, pág. 5) quien planteó el concepto de “punto cero”, del cual emergen las diferencias. Wulf (1996) reconoció la compatibilidad de los conceptos de Friedlander con las formulaciones de figura/fondo de los psicólogos Gestalt, con los principios homeostáticos de Goldstein y la filosofía oriental.

La filosofía de Friedlander contribuyó a la terapia Gestalt para crear un método de integración de polaridades, a desarrollar el concepto de “vacío fértil” y a comprender con mayor profundidad de Gestalt emergente. Su filosofía sobre lo que él llamada “indiferencia creativa” ayudó a Perls a clarificar el término auto-actualización que escuchó de Goldstein, quien a su vez aprendió de Maslow treinta años antes (Koan, 1976, pág. 241)

Historia y Geografía de la Gestalt.
Platico y me deleito con las consideraciones generales (esenciales), pero todavía no he definido a la Gestalt.

¿Qué es entonces esta “nueva terapia” de límites por lo general mal definidos por el público y que ha sido bautizada alternadamente por unos o por otros como: Terapia de la Concentración, Terapia del Aquí y del Ahora, Psicoanálisis existencial, terapia integrativa, psicodrama imaginario? Y que yo intitulo aquí simplemente: Terapia del contacto.

Hasta estos últimos días, es verdad, todavía la Gestalt era poco conocida en Francia, inclusive se ha convertido más allá del Atlántico en uno de los métodos más populares de terapia de desarrollo personal y de formación (muy por delante del psicoanálisis, del psicodrama y del enfoque “no directivo” o “centrado en el cliente”).

Ha sido objeto hasta ahora, de más de 1000 publicaciones. Actualmente en E.U.A. existen muchas decenas de instituciones de formación en Gestalt, repartidas en todas las grandes ciudades y su enseñanza se imparte regularmente a psicólogos y trabajadores sociales, pastores religiosos y a responsables de movimientos juveniles. Por otro lado, estimamos que muchos cientos de millares de personas han hecho una psicoterapia individual, de grupo o han participado en un grupo de desarrollo personal de Gestalt.

¿Cómo explicar que esta última haya permanecido tan desconocida en Francia a más de 30 años de su nacimiento? ¿Tendríamos tal vez que invocarla muy especial “resistencia” de los herederos de Descartes a todo aquello que no parece basarse en el pensamiento racional o de “causa-efecto” tradicional?. En Francia sucede también que el descubrimiento de las “causas” (aunque sean hipotéticas) importan más que el resultado, si es que no entra de golpe en los esquemas explicativos del momento.

Constatamos entre nosotros una desconfianza análogo hacia la parapsicología (que en la actualidad se enseña en una veintena de universidades americanas así como parece también que en la Unión Soviética, entre las “medicinas suaves”, “naturales” o también “paralelas” (homeopatía, acupuntura, etc.) y es conveniente recordar que Francia fue particularmente reticente a la introducción del psicoanálisis (que chocaba contra los prejuicios de la época). Este último también se desarrolló entre nosotros con un retraso considerable, antes de atribuirse un monopolio casi “imperialista”.

Sin embargo la Gestalt (que por otro lado era en sus inicios de raíz europea) se extendió rápidamente en los países germanos y anglosajones y ahora llega a Canadá, México y América del Sur, Australia, Japón, etc. En Alemania, fue introducida desde 1969 y enseñada a partir de 1972 en diversos institutos, entre los cuales está la Fritz Perls Akademie, que ella sola ha formado hasta ahora más de 1,500 “practicantes profesionales” de Gestalt (psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, etc.) mientras que en Francia hay apenas una centena, a pesar de ser “un pueblo vecino”.

Hasta no hace mucho tiempo, la totalidad de los gestaltistas franceses estaban obligados a ir a aprender al extranjero, pero ahora y en particular bajo el impulso de la Sociedad Francesa de Gestalt, algunos de los primeros institutos de formación han visto la luz en nuestro territorio.

La Gestalt ha sido elaborada sobre todo a partir de las intuiciones de Fritz Perls, psicoanalista judío de origen alemán, emigrado a la edad de 53 ños a E.U.A.
Podemos situar la concepción de la Gestalt hacia los años de 1940, en África del Sur, pero su nacimiento y su bautizo oficial datan de 1951, en NuevaYork. Su infancia fue relativamente oscura y su desarrollo, limitado. Mucho tiempo después en California, se vuelve famosa con motivo del gran movimiento de “contracultura” de 1968 que sacudiría a todo el planeta, en búsqueda de nuevos valores de creatividad “La imaginación del poder”, repartiendo a cada uno su parte de responsabilidad (autogestión), buscando: Revalorar el Ser en relación al Tener, Emancipar al saber, en relación al poder.”

La Gestalt, más allá de una simple psicoterapia se presenta como una verdadera filosofía existencial, un “arte de vivir”, una manera particular de concebir las relaciones del ser vivo con el mundo. Lo grande de Perls y de sus colaboradores (Laura Perls y Paul Goodman, en particular) fue elaborar una síntesis coherente de diversas corrientes filosóficas, metodológicas y terapéuticas europeas, americanas y orientales, constituyendo así una nueva “Gestalt”, en la cual “el todo es diferente a la suma de sus partes”. La Gestalt se sitúa en la encrucijada entre el psicoanálisis, las terapias psicocorporales de inspiración reichiana, el psicodrama, el sueño dirigido, los grupos de encuentro, los enfoques fenomenológicos existenciales y las filosofías orientales.

Pone el acento sobre la toma de conciencia de la experiencia actual (El aquí y el ahora, englobando el resurgimiento causal de una vivencia pasada) y rehabilita el sentimiento emocional y corporal, generalmente censurado en la cultura occidental que codifica con severidad la expresión pública de la cólera, de la tristeza, de la angustia, pero también de la ternura, del amor o de la alegría. La Gestalt desarrolla una perspectiva unificadora del ser humano integrando a la vez, sus dimensiones sensoriales, afectivas, intelectuales, sociales y espirituales permitiendo: “Una experiencia global donde el cuerpo pueda hablarse y la palabra encarnarse” (Anne Rosier).

Favorece un contacto auténtico con los otros y con uno mismo, un ajustamiento creativo del organismo al medio que lo rodea, así como una toma de conciencia de los mecanismos interiores que nos empujan con mucha frecuencia a conductas repetitivas.

Pone de relieve nuestros procesos de bloqueo o que interrumpen el ciclo normal de satisfacción de las propias necesidades y descubre nuestras evasiones, nuestros miedos y nuestras inhibiciones así como nuestras ilusiones.

La Gestalt no sólo tiene como objetivo simplemente explicar los orígenes de nuestras dificultades sino experimentar “experienciar” las pistas de soluciones nuevas: a la búsqueda dolorosa del saber por qué, prefiere el sentir cómo, movilizador del cambio.

En Gestalt cada uno es responsable de sus elecciones y de sus evasiones. Trabaja al ritmo y al nivel que le conviene, a partir de lo que surge en el instante, ya sea que se trate de una percepción, una emoción o una preocupación actual, de volver a vivir una situación pasada mal resuelta o ¡inacabada”, o bien, de perspectivas de porvenir inciertas.

El trabajo por lo general es individualizado, aún cuando se practique en grupo, el cual se utiliza sólo como apoyo o como “eco” amplificador.

La Gestalt integra y combina, de manera original, un conjunto de técnicas variadas, verbales y no verbales como: El despertar sensorial, el trabajo de la energía, la respiración, el cuero o la voz, la expresión de la emoción, el trabajo de la energía, la respiración, el cuerpo o la voz, la expresión de la emoción, el trabajo a partir de los sueños, la creatividad (diseño, modelado, música, danza, etc.)

En suma caracterizando al enfoque Gestalt: “No se trata de comprender, analizar e interpretar los acontecimientos, los comportamientos o los sentimientos, sino más bien: Favorecer la toma de conciencia global sobre la manera cómo funcionamos y de nuestros procesos: Del ajustamiento creativo al medio ambiente, de la integración de la experiencia presente, de nuestras evasiones, de nuestros mecanismos de defensa o resistencias.

Se trata de una actitud básica que se diferencia a la vez del psicoanálisis y del conductismo, que constituye una “tercera vía” original: Comprender y aprender, pero sobre todo experienciar, con el fin de ampliar al máximo nuestro campo de vivencias y nuestra libertad de elección, tratando de salir del determinismo alienante del pasado y del medio, impregnado de nuestros condicionamientos “históricos” o “geográficos”, y volver a encontrar así una playa de libertad y responsabilidad.

Me gustaría publicar completos los trabajos presentados para esta última semana de clases de la materia, sin embargo se acotaría el tiempo y el espacio, ya que es una rama generosamente extensa pero mucho muy apasionante, así que, amigo lector si te interesa en verdad obtener la información completa de todos las unidades vistas a lo largo del ramo, escríbenos y con mucho gusto te las haremos llegar a vuelta de tu correo personal. Sólo indícanos si deseas recibirlas en presentación de power point o en word simplemente como texto pero con interesantes fotografías de autores, obras, fechas y hechos que en su momento revolucionaron la época de la creación del movimiento gestaltista, tanto o más como ahora nos apasiona a nosotros los actuales estudiantes de psicología, incursionar en tan bellísimo enfoque humanista.

Hasta la próxima amigos,
Doral.