sábado, 12 de marzo de 2011

Fundamentos de la Terapia Gestalt


Fundamentos de la Terapia Gestalt
(Autor: Charles E. Bowman)
(Interlocutor: Edwin C. Nevis)

Charles E. Bowman es fundador, copresidente y docente senior del Instituto Gestalt de Indianápolis, en Indiana EUA. Además de ser un extraordinario maestro y facilitador de talleres, ha dado conferencias en tres continentes acerca de la “historia interactiva de la terapia Gestalt”. Ha escrito numerosos artículos sobre terapia Gestalt y es miembro del consejo editorial Review y del Electronic Gestalt Journal. Es especialista en organizaciones y ocupa el puesto de director de estrategia de WorkLife en Verizon Communications. También fue presidente de la Asociación para el Fomento de la Terapia Gestalt.

Edwin C. Nevis, es uno de los pioneros de la Terapia Gestalt. Es presidente del Centro de Estudios Internacionales de Gestalt. Fue uno de los fundadores del Instituto Gestalt de Cleveland del cual fue presidente durante 13 años. Creó, junto con otros colegas, la Organización Internacional de Gestalt y el Programa de Desarrollo de Sistemas que forma terapeutas en 20 países. Fue editor fundador de Gestalt Press y junto con Joe Melnick creó el Gestalt Review. Es autor de numerosos artículos y libros como: Organizational Consulting: A Gestalt Approach (1987), editor de Gestalt Therapy; Perspectives and Applications (1982), y co-autor de intencional Revolutions: A Seven –Point Strategy for Transforming Organizations (1996) y de How Organizations Learn: An Integrated Strategy for Building Learnig Capabily (1998). Durante 17 años ha sido profesor de la Escuela de Administración y Dirección de empresas del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

“Es sumamente educativo aprender algo del terreno que ya ha sido labrado y del cual emergen con orgullo nuestras virtudes” (Autor: Paul Goodman, el padre del movimiento psicoanalítico)

A lo largo de la historia de la terapia Gestalt se han formulado múltiples definiciones a partir de la discrepancia entre los puntos de visita y los informes históricos. La narrativa histórica de la Terapia Gestalt se ajusta a la famosa máxima de Carlyle (Stouse y Strouse, 1993) que decía que la historia no es otra cosa que la biografía de los grandes hombres.

El enfoque histórico del “gran hombre” se refiere a una figura heroica (generalmente masculina) que cambia con su esfuerzo individual el curso de la historia moderna, funda una escuela de pensamiento o introduce un nuevo paradigma. En la historia de la terapia Gestalt, este puesto corresponde a Frederick Perls cuyo nombre es sinónimo de terapia Gestalt y de la famosa técnica de la “silla vacía”.

Sin embargo, los recuentos históricos tradicionales ensalzan lo positivo y dejan en el olvido a un gran número de colaboradores; se omiten los momentos vergonzosos y se protegen las disciplinas a expensas de la verdad. Desde esta perspectiva, los informes que tenemos sobre Fritz Perls describen a un hombre etnocéntrico, sexista, superficial e ignorante de la historia, y han dejado a la terapia Gestalt varada en el zeirgest de la psicología popular de la década de los sesenta.

La mayoría de los informes históricos ignoran que la terapia Gestalt surgió de la confluencia de múltiples contribuciones como la física, el feminismo, el jasidismo, y el taoísmo, el individualismo radical y la psicología relacional, por mencionar sólo algunos. Por lo tanto, en este capítulo vamos a mostrar la historia de la terapia Gestalt desde la perspectiva de la teoría de campo, es decir, vamos a considerar todos los componentes culturales, científicos, históricos y estéticos de la experiencia humana que tuvieron participación en la construcción de la historia de la terapia Gestalt.

El enfoque histórico más amplio identifica un posible cambio en la weltanschaumg, como responsable del desarrollo de la terapia Gestalt. El término Weltanschaumg, se refiere a una idea más extensa que la de simple “cosmovisión compartida”; habla de la forma en cómo aprehendemos al mundo, cómo nos involucramos con él, cómo lo percibimos y cómo se informa en él nuestra historia personal.

Esta visión colectiva genera un impulso que se convierte en motor de cambio. La terapia Gestalt es el resultado de un movimiento que ha oscilado:
a) De la visión deconstructivista del mundo hacia la incorporación de modelos holísticos de la existencia;
b) De la causalidad lineal hacia paradigmas de teorías de campo;
c) De una psicología individual hacia la perspectiva dialogal y relacional.

La siguiente definición de terapia Gestalt refleja las influencias de una perspectiva de campo en su metodología:
Esta definición describe lo que hace el terapeuta Gestalt en la práctica. Si analizamos la historia de la terapia Gestalt desde la perspectiva de la teoría de campo podremos reconocer cómo han evolucionado los componentes de esta definición. Una vez que comprendemos el impacto del cambio de la weltanschaumg podemos agregar textura y contorno a un cúmulo de coloridos recuentos históricos sobre terapia Gestalt.

La terapia Gestalt celebra más de 50 años de existencia, que comenzaron con la publicación de su primer texto completo llamado Gestalt Therapy; excitement and Growth in the Human Personality (Terapia Gestalt; estimulación y crecimiento de la personalidad humana) (Perls efferline y Goodman, 1951, 1994; a partir de este capítulo nos referiremos al texto como grupo de formación profesional. A pesar de que se reconoce a Frederick; Perls como el padre la teoría Gestalt –siguiendo el enfoque histórico del “Gran Hombre”- no fue él quien inventó la teoría ni el tema de la materia.

Las semillas de la terapia Gestalt se plantaron mucho antes de la aparición de Frederick Perls y han germinado hasta el punto de crear una teoría completa de psicoterapia y de fundamentos filosóficos de vida.

Un breve repaso de las aportaciones que hicieron el psicoanálisis, la psicología y la filosofía no es suficiente para comprender el término Gestalt que nació en 1951. Hay que considerar también el papel que jugó el espíritu de la Europa victoriana, el dramático impacto del fascismo y de la Segunda Guerra Mundial, el desenlace del liberalismo de la década de los sesenta y su consiguiente giro conservador y cómo todos estos elementos interactuaron para dar forma al escenario del que surgió la Terapia Gestalt.

El legado del psicoanálisis en la terapia Gestalt.
Todos sabemos que Freud fue producto de la Europa victoriana y de la ciencia del siglo XIX. La teoría psicoanalítica fue un método revolucionario para el tratamiento de enfermedades provenientes de una sociedad reprimida y conservadora. Aunque Freud señaló a la sociedad como la responsable de estos males, él no era propiamente un psicólogo social; sus esfuerzos estaban limitados a la práctica de la medicina.

William Harvey, en su libro “El movimiento del corazón y la sangre en los animales (1628). Estableció un parámetro para la investigación médica: el funcionamiento organísmico podía ser determinado a través de la disección. El consejo que daba Freud a los estudiantes de psicoanálisis ilustra su confianza en este modelo.

No puedo ser más insistente con mis colegas para que empleen en su práctica psicoanalítica el modelo del cirujano, el cual deja de lado sus sentimientos y la empatía hacia el otro para ser capaz de concentrarse y ejecutar una operación impecable (tomado de Stepansky, 1991), pág. 1)

La disección psicoanalítica permitió la clasificación del funcionamiento psicológico (el yo, ello y superyó).
Las observaciones cuidadosas de Freud acompañadas de un alto grado de escepticismo le otorgan a sus “descubrimientos” las credenciales científicas debidas. Estos descubrimientos sacudieron a la Europa victoriana y a la cultura que se había desarrollado en Viena. El mundo había cambiado para siempre.

El psicoanálisis fue el punto de partida de Frederick y Laura Perls. Su primer tratado: Ego, hombre y agresión (Perls, 1947):

Fritz Perls dio pauta a la psicología humana en la terapia Gestalt (significa totalidad en un sentido simplista). Pensaba que la vida era una gran Gestalt, que esta es algo que pertenece y se encuentra en la naturaleza, siempre se encuentra en movimiento, el organismo tiene la capacidad de autorregularse obedeciendo a una Gestalt, un proceso completa una Gestalt, se inicia con una necesidad, sigue con el darse cuenta de ella (awareness) prosigue con una excitación, luego con el reposo y finalmente con el surgimiento de una nueva necesidad.

El proceso se inicia con un desajuste interno en el organismo, para reconocer es necesario ir hacia adentro, procesarlo e identificarlo. Al reconocer se presenta una excitación que se procesa en emociones. Al incrementarse la necesidad, el organismo se mueve buscando cubrir la necesidad, después del contacto viene el reposo, y se da la pauta para una nueva Gestalt, en las etapas se pueden presentar bloqueos, superarlos es la finalidad de la terapia Gestalt.

El ser humano ha vivido cumpliendo las expectativas, deseos y mandatos de otros, haciendo así una Gestalt incompleta, la neurosis es un síntoma de maduración incompleta, provocada por agujeros en la vida y la experiencia, la persona sana se aparta más de sus conceptos y prejuicios, confía más en sus sentidos que integran su experiencia la cual se da siempre en el aquí y el ahora.

Todas las religiones le parecían crudezas inventadas por los hombres y que estos debían tomar la responsabilidad de su existencia por su propia cuenta, la cualidad más importante de la Gestalt es su dinámica, la necesidad intrínseca e imperiosa que la Gestalt tiene de cerrarse y completarse, algo inherente a la naturaleza.

El individuo es el organismo como su medio, darse cuenta transcurre en la más íntima privacidad. Para Fritz el ser humano es una Gestalt en sí mismo y al mismo tiempo parte de una Gestalt, creía que el ser humano vivía para lo que era correcto, sin importarle si realmente quería, decía que el ser humano se ha tornado fóbico al dolor y el sufrimiento, evitando lo que no es divertido y agradable, escapando de la frustración. El resultado de este proceder es la falta de crecimiento.

Enfrentar la frustración y el dolor lleva a un sufrimiento realista, acompañado de un crecimiento. Perls se centró en el aquí y el ahora en el cómo sobre el porqué “el hombre se trasciende a sí mismo únicamente por la vía de su verdadera naturaleza, jamás por medio de la ambición ni metas artificiales. El darse cuenta de y la responsabilidad por el campo total por el sí mismo y por el otro le dan significado y configuración a la vida del hombre.

Los sueños para Fritz son cartas existenciales que abrir y aprender a leer, reconociendo su contenido como parte de la Gestalt que es la misma persona. En esta terapia se busca impulsas el proceso de crecimiento personal y el desarrollo del potencial humano, es necesario conocer lo que es el problema del control, que viene desde afuera, ambiente, la relación con los otros, etc, como el control interno, el propio de cada organismo que obedece a su naturaleza.

Se resalta la importancia de la confusión como choque entre nuestra existencia biológica y nuestra existencia social, darse cuenta de la confusión es parte de la integración de la persona, propicia que la confusión se clarifique por sí sola, permitiendo que la naturaleza se haga cargo de la condición del organismo.

El mundo y cada organismo, se mantiene a sí mismo y la única ley constante es la formación de las Gestalts enteras, totalidades. Una Gestalt es una función orgánica. La Gestalt es el fenómeno vivenciado, la aparición de las necesidades es un fenómeno biológico primario.

En la naturaleza no hay Gestalts incompletas, cuando de supervivencia se trata, la situación mas urgente es la que se convierte en el controlador. Todo control interfiere en el funcionamiento sano del organismo, en la Gestalt, se invita a ejercer natural y responsablemente nuestras posibilidades de manera realista y confiando en nuestra naturaleza. La mayoría de las personas dedican su vida a tratar de actualizar un concepto de lo que deben ser, en lugar de tratar de actualizarse tal como son.

Sentirse bien es para el organismo la condición de identificación pero sentirse mal corresponde a la condición de distanciamiento, alejarse de uno mismo. El límite del ego es esa función discriminatoria de reconocer lo bueno y lo malo. El límite del ego es flexible, la persona sana se adapta a los cambios, la función del límite del ego es la discriminación, diferenciar aquello que fortalece y estructura el organismo de lo que atenta contra él, 2 tipos de discriminación: Introyectada donde se incorporan las elecciones de otra persona y del organismo, cuando hay conflictos entre estas surge la agresión, la agresión tiene doble propósito, desestructurar al enemigo y desestructurar la sustancia necesaria para asimilarlo.

Para que la persona pueda integrarse a sí misma tiene que reconocer que aprender es descubrir y escuchar es comprender, madurar es reconocer las posibilidades reales y trabajar para lograrlas, en el proceso de maduración la persona se confronta con la sociedad, pero la sociedad no da libertad ni se fundamenta en razones positivas, al contrario enajena y enferma a sus integrantes, entonces la persona madura o participa en esa psicosis común y colectiva o busca sanar y tal vez también crucificarse.

Cuando la sociedad demanda personas adaptadas, demanda personas que desempeñen papeles que funcionan, una persona madura vive según sus propios referentes, es constructiva y no puede ser predecible porque no vive cumpliendo expectativas, una persona madura es lo que es en ese momento y no puede ser otra cosa, cuando una persona empieza a darse cuenta de sus propios derechos también empieza a reconocer los de los demás.

Para Fritz Perls las emociones auténticas son el orgasmo, la risa, la agresión y el llanto, son los indicadores de la vida, la prueba de nuestra integración e independencia. Con ellas podemos expresar nuestra sexualidad, pena, alegría y coraje, pero no tiene sentido expresarlas en soledad, el individuo vive por medio de máscaras tratando de cumplir solo un “deber ser”

Los 3 juicios de concepción del ser humano:
1)El dolor avisa: Indicador físico o emocional de un daño, aviso de que el organismo necesita moverse y que no está manteniendo el equilibrio.
2)Lo único constante en el universo es el cambio: Importancia de mantenernos en constante cambio, de correr riesgos razonables, de ensayar nuevas formas de expresión y relación.
3) Estamos conectados: Los límites del organismo no terminan donde termina su dimensión física, hay un ritmo en el universo, todos estamos sujetos a éste simplemente por el hecho de ser y estar.

La Gestalt es la condición que permite vivenciar un contacto más claro del ser humano con la naturaleza, con su entorno y con sus semejantes, es reconocer que la naturaleza siempre ofrece lo mejor de ella, lo más importante es admitir que cualquier persona siempre hará lo mejor que pueda hacer.

Tras huir de la Alemania nazi y establecerse en Johannesburgo, África del Sur, los Perls desarrollan una forma de terapia que, más adelante, con su traslado a los EE.UU., establecerían como la Terapia Gestalt. En 1952, abren el primer Instituto Gestalt en su piso de Nueva York. Hacia finales del decenio de 1950 y comienzos del decenio de 1960, Fritz Perls se traslada a California para enseñar la Terapia Gestalt como forma de vida más que un modelo de terapia, dejando el Instituto de Nueva York bajo la dirección de Laura Perls. En 1964 está asociado al Instituto Esalen de California.

Un primer vistazo a la Gestalt:
Primero: ¿Porqué no hablar mezclando palabras de varios idiomas (alemán/español, español/francés, “francoñol”, etc.) como hace todo el mundo?

Gestalt es una palabra alemana, adaptada hoy día en el mundo entero ya que no tiene equivalente exacto en otras lenguas. Hemos acordado pronunciarla como en alemán “Guéchtalt”. También porque hemos acordado escribirla con mayúscula (al menos mientras sea empleada como sustantivo y no como adjetivo), lo que da a la Gestalt, dicho sea de paso, un aire/ arrogante; mientras se encuentra en compañía de enfoques con minúsculas como el psicoanálisis, el psicodrama, la bioenergética, el rebirth (renacimiento) otras innumerables corrientes del nuevo supermercado multinacional de la psicología.

Gestalten significa “poner en forma, dar una estructura significante”. En realidad, más que de “Gestalt” sería más exacto hablar de “Gestalting”, palabra que indica una acción prevista, en curso o terminada, que implica un proceso de puesta en forma, una “formación”.

Nuestros diccionarios comunes, sólo han retenido por el momento el primer sentido histórico de la “psicología gestalt”, teoría según la cual nuestro campo perceptivo (y también nuestro campo intelectual, mnésico, afectivo, etc.) se organiza espontáneamente bajo la forma de conjuntos estructurados y significantes (“formas buenas” o Gestalten fuertes y gestantes). La percepción de una totalidad (por ejemplo un rostro humano) no puede reducirse a la suma de los estímulos percibidos ya que: El todo es diferente a la suma de las partes.

Así que el agua es más que oxígeno e hidrógeno, y también una parte en el todo es diferente a esta misma parte aislada o incluida en otro todo, debido a que tiene propiedades particulares de su lugar y de su función en cada uno de ellos, así un grito en un juego es diferente a un grito en una calle desierta, estar desnudo bajo la regadera no tiene tampoco el mismo sentido que pasearse desnudo por los Campos Elíseos.

Para entender un comportamiento hace falta entonces no sólo analizarlos, sino sobre todo, tener una visión sintética, percibirlo en el vasto conjunto del contexto global, tener un punto de vista no “exacto”, sino más amplio.

La Terapia: Unidad, Salud, Santidad.
Retomaré más adelante la psicología de la Gestalt o “Teoría de la forma”. Este libro en sí mismo, trata de la Terapia Gestal (Gestalt Therapy en inglés, con frecuencia abreviada como GT) y para prevenir cualquier confusión, no debería de omitir entonces el primer término. Pero es a propósito que no lo menciono sistemáticamente. En efecto, la palabra terapia en francés, por lo general conserva para la mayoría de las personas un sentido restringido. El diccionario Robert la define todavía como: Conjunto de acciones y prácticas destinadas a sanar o a tratar las enfermedades, también la OMS (Organización Mundial de la Salud) recuerda en su prólogo, que:”La salud no es la ausencia de enfermedad o de dolencia, sino un estado completo de bienestar físico, mental y social.

Desde una perspectiva global, “holística”, la terapia señala entonces al mantenimiento y al desarrollo de este bienestar armonioso y no a la “cura” o a la “reparación” de algún problema que haya (lo que se sobreentendería como una referencia implícita a un estado de “normalidad”, una posición opuesta al espíritu mismo de la Gestalt, que valora el derecho a la diferencia, a la originalidad irreductible de cada ser).

Esta terapia reúne entonces la noción de desarrollo personal, de formación y de apertura del potencial humano (lo que difiere explícitamente de los puntos de vista normalizadores, centrados en la adaptación social. Así para el gestaltista Goldstein, uno de los primeros maestros es Perls (y sobre todo de su mujer, Laura): Lo normal debe definirse, no por la adaptación, sino al contrario, por la capacidad de inventar normas nuevas.

¿A quien se dirige entonces la Gestalt?
La Gestalt se practica hoy día en contextos y con objetivos muy diversos: en psicoterapia individual frente a frente, en terapia de parejas (con las dos partes presentes simultáneamente), en terapia familiar, en grupos abiertos de terapia (a razón por ejemplo, de una vez por semana o de un fin de semana al mes), pero también en grupos de desarrollo del potencial personal de cada uno, así como en el seno de las instituciones (escuelas, establecimientos para jóvenes inadaptados, hospitales, psiquiátricos, etc.) o también en el área de las empresas del sector industrial o comercial.

Esta corresponde principalmente a las personas que sufren de problemas físicos psicosomáticos o físicos, catalogados como “patológicos”, o bien se dirige a las personas que enfrentan dificultades o problemas existenciales, desafortunadamente frecuentes (conflicto, ruptura, duelo, depresión, inactividad, bloqueos, sentimientos de ineficiencia o de impotencia, etc.) o más aún a cualquier persona u organización.

Buscando un pleno desarrollo de su potencial latente, no sólo un “mejor ser” sino un “ser nada más”, una mejor calidad de vida. ¿Debe hacerse rimar necesariamente “terapia” con “enfermedad”?. Nosotros recibimos todos los días en terapia individual y de grupo las patologías graves y los enfermos profundamente perturbados, los psicóticos angustiados y las neurosis de angustia.

Pero también, por otro lado, los problemas existenciales más comunes, ya que desde hace mucho tiempo, las estadísticas de todos los países nos recuerdan que los suicidios son mucho más numerosos entre los que se dicen “normales” que entre los enfermos mentales ”identificados”.

¿Dónde termina lo “normal” y dónde comienza lo “patológico”? ¿Cómo escoger entre la coerción excesiva en los asilos y la antipsiquiatría romántica? ¿Quién puede decidir si el duelo de un ser querido o una ruptura amorosa son más fáciles de asimilar que una neurosis obsesiva o una frigidez primaria? Nosotros no disponemos de una vara para medir la profundidad de los problemas y finalmente me importa poco la nosografía sabia mensurada con el peso de las palabras.

Me rehuso a tomar partido entre la “enfermedad y el “malestar” existencial, yo no estoy contra la “terapia de los normales”, alabada por Perls (a quien le daba pena reservar su método sólo para los enfermos y los marginados).

El legado de la Psicología Experimental en la Terapia Gestalt:
La publicación de Wilhelm Wund en 1874 “Los principios de la psicología fisiológica”
Introdujo el rigor de la investigación científica y colocó a la psicología en el rango de la ciencia. Definió a la psicología como la investigación de los procesos conscientes y regresó los conceptos cuerpo y mente de vuelta al terreno de la filosofía.

Su propósito era reformar la investigación psicológica por medio del método experimental. Aunque de forma indirecta, Wunkdt dejó un profundo impacto en la Terapia Gestalt al determinar el desarrollo de la investigación psicológica y psicoterapéutica.

Freud fracasó en sus intentos por refinar el psicoanálisis como método de investigación científica, pero Wundt lo logró cuando creó la disciplina de la psicología experimental y se ganó la aceptación de la comunidad científica. El efecto sobre la terapia Gestalt fue benéfico y perjudicial al mismo tiempo. El rigor de la Investigación de Wundt sobre los procesos conscientes sirvió para crear la metodología de la terapia Gestalt (como en el caso de los experimentos terapéuticos). Sin embargo, el cambio en el seirgeist de finales del siglo XX estuvo marcado por un retorno a modelos de psicoterapia más conservadores, a la medición precisa de resultados y el alivio del síntoma lo que se convirtió en la influencia más perjudicial del enfoque científico sobre la terapia.

El mismo año en que se publicaron las obras póstumas de Wundt, Franz Brentano (1847) publicó “La psicología desde una perspectiva empírica”. Brentano era un psicólogo de profundas bases filosóficas que, sin embargo, trabajaba con el método científico.

El legado de la Filosofía en la Terapia Gestalt.
Antes de detallar los fundamentos de una psicoterapia basada en la estética, vale la pena comprender las consecuencias que se dieron por intentar mantener estos fundamentos durante el seitgeist del conservadurismo.

La influencia insidiosa de la psicología experimental de Wundt sobre la terapia Gestalt puede apreciarse en la aproximación a la psicoterapia como un sistema basado en la epidemiología y la evidencia clínica. Como mencionaron Haggbloom y colaboradores (2002) “La disciplina de la psicología sufrió una notable transformación durante el siglo XX, una transformación que la apartó de la psicología filosófica europea el siglo XIX tardío, y la impregnó del carácter empírico y de investigación que hoy predomina en la psicología norteamericana” (pág. 139). Laura Perls dijo (1992) que “los componentes básicos de la Terapia Gestalt son ante todo filosóficos y estéticos. La terapia Gestalt es un enfoque fenomenológico/existencial y como tal, es experiencia y experimental (pág. 4)

Frederick Perls estaba familiarizado con estas filosofías, pero no con la misma profundidad que Laura. Sin embargo, estaba fascinado con el trabajo de Salomón Freidlander (1918; Carkson y Mackewn, 1993, pág. 5) quien planteó el concepto de “punto cero”, del cual emergen las diferencias. Wulf (1996) reconoció la compatibilidad de los conceptos de Friedlander con las formulaciones de figura/fondo de los psicólogos Gestalt, con los principios homeostáticos de Goldstein y la filosofía oriental.

La filosofía de Friedlander contribuyó a la terapia Gestalt para crear un método de integración de polaridades, a desarrollar el concepto de “vacío fértil” y a comprender con mayor profundidad de Gestalt emergente. Su filosofía sobre lo que él llamada “indiferencia creativa” ayudó a Perls a clarificar el término auto-actualización que escuchó de Goldstein, quien a su vez aprendió de Maslow treinta años antes (Koan, 1976, pág. 241)

Historia y Geografía de la Gestalt.
Platico y me deleito con las consideraciones generales (esenciales), pero todavía no he definido a la Gestalt.

¿Qué es entonces esta “nueva terapia” de límites por lo general mal definidos por el público y que ha sido bautizada alternadamente por unos o por otros como: Terapia de la Concentración, Terapia del Aquí y del Ahora, Psicoanálisis existencial, terapia integrativa, psicodrama imaginario? Y que yo intitulo aquí simplemente: Terapia del contacto.

Hasta estos últimos días, es verdad, todavía la Gestalt era poco conocida en Francia, inclusive se ha convertido más allá del Atlántico en uno de los métodos más populares de terapia de desarrollo personal y de formación (muy por delante del psicoanálisis, del psicodrama y del enfoque “no directivo” o “centrado en el cliente”).

Ha sido objeto hasta ahora, de más de 1000 publicaciones. Actualmente en E.U.A. existen muchas decenas de instituciones de formación en Gestalt, repartidas en todas las grandes ciudades y su enseñanza se imparte regularmente a psicólogos y trabajadores sociales, pastores religiosos y a responsables de movimientos juveniles. Por otro lado, estimamos que muchos cientos de millares de personas han hecho una psicoterapia individual, de grupo o han participado en un grupo de desarrollo personal de Gestalt.

¿Cómo explicar que esta última haya permanecido tan desconocida en Francia a más de 30 años de su nacimiento? ¿Tendríamos tal vez que invocarla muy especial “resistencia” de los herederos de Descartes a todo aquello que no parece basarse en el pensamiento racional o de “causa-efecto” tradicional?. En Francia sucede también que el descubrimiento de las “causas” (aunque sean hipotéticas) importan más que el resultado, si es que no entra de golpe en los esquemas explicativos del momento.

Constatamos entre nosotros una desconfianza análogo hacia la parapsicología (que en la actualidad se enseña en una veintena de universidades americanas así como parece también que en la Unión Soviética, entre las “medicinas suaves”, “naturales” o también “paralelas” (homeopatía, acupuntura, etc.) y es conveniente recordar que Francia fue particularmente reticente a la introducción del psicoanálisis (que chocaba contra los prejuicios de la época). Este último también se desarrolló entre nosotros con un retraso considerable, antes de atribuirse un monopolio casi “imperialista”.

Sin embargo la Gestalt (que por otro lado era en sus inicios de raíz europea) se extendió rápidamente en los países germanos y anglosajones y ahora llega a Canadá, México y América del Sur, Australia, Japón, etc. En Alemania, fue introducida desde 1969 y enseñada a partir de 1972 en diversos institutos, entre los cuales está la Fritz Perls Akademie, que ella sola ha formado hasta ahora más de 1,500 “practicantes profesionales” de Gestalt (psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, etc.) mientras que en Francia hay apenas una centena, a pesar de ser “un pueblo vecino”.

Hasta no hace mucho tiempo, la totalidad de los gestaltistas franceses estaban obligados a ir a aprender al extranjero, pero ahora y en particular bajo el impulso de la Sociedad Francesa de Gestalt, algunos de los primeros institutos de formación han visto la luz en nuestro territorio.

La Gestalt ha sido elaborada sobre todo a partir de las intuiciones de Fritz Perls, psicoanalista judío de origen alemán, emigrado a la edad de 53 ños a E.U.A.
Podemos situar la concepción de la Gestalt hacia los años de 1940, en África del Sur, pero su nacimiento y su bautizo oficial datan de 1951, en NuevaYork. Su infancia fue relativamente oscura y su desarrollo, limitado. Mucho tiempo después en California, se vuelve famosa con motivo del gran movimiento de “contracultura” de 1968 que sacudiría a todo el planeta, en búsqueda de nuevos valores de creatividad “La imaginación del poder”, repartiendo a cada uno su parte de responsabilidad (autogestión), buscando: Revalorar el Ser en relación al Tener, Emancipar al saber, en relación al poder.”

La Gestalt, más allá de una simple psicoterapia se presenta como una verdadera filosofía existencial, un “arte de vivir”, una manera particular de concebir las relaciones del ser vivo con el mundo. Lo grande de Perls y de sus colaboradores (Laura Perls y Paul Goodman, en particular) fue elaborar una síntesis coherente de diversas corrientes filosóficas, metodológicas y terapéuticas europeas, americanas y orientales, constituyendo así una nueva “Gestalt”, en la cual “el todo es diferente a la suma de sus partes”. La Gestalt se sitúa en la encrucijada entre el psicoanálisis, las terapias psicocorporales de inspiración reichiana, el psicodrama, el sueño dirigido, los grupos de encuentro, los enfoques fenomenológicos existenciales y las filosofías orientales.

Pone el acento sobre la toma de conciencia de la experiencia actual (El aquí y el ahora, englobando el resurgimiento causal de una vivencia pasada) y rehabilita el sentimiento emocional y corporal, generalmente censurado en la cultura occidental que codifica con severidad la expresión pública de la cólera, de la tristeza, de la angustia, pero también de la ternura, del amor o de la alegría. La Gestalt desarrolla una perspectiva unificadora del ser humano integrando a la vez, sus dimensiones sensoriales, afectivas, intelectuales, sociales y espirituales permitiendo: “Una experiencia global donde el cuerpo pueda hablarse y la palabra encarnarse” (Anne Rosier).

Favorece un contacto auténtico con los otros y con uno mismo, un ajustamiento creativo del organismo al medio que lo rodea, así como una toma de conciencia de los mecanismos interiores que nos empujan con mucha frecuencia a conductas repetitivas.

Pone de relieve nuestros procesos de bloqueo o que interrumpen el ciclo normal de satisfacción de las propias necesidades y descubre nuestras evasiones, nuestros miedos y nuestras inhibiciones así como nuestras ilusiones.

La Gestalt no sólo tiene como objetivo simplemente explicar los orígenes de nuestras dificultades sino experimentar “experienciar” las pistas de soluciones nuevas: a la búsqueda dolorosa del saber por qué, prefiere el sentir cómo, movilizador del cambio.

En Gestalt cada uno es responsable de sus elecciones y de sus evasiones. Trabaja al ritmo y al nivel que le conviene, a partir de lo que surge en el instante, ya sea que se trate de una percepción, una emoción o una preocupación actual, de volver a vivir una situación pasada mal resuelta o ¡inacabada”, o bien, de perspectivas de porvenir inciertas.

El trabajo por lo general es individualizado, aún cuando se practique en grupo, el cual se utiliza sólo como apoyo o como “eco” amplificador.

La Gestalt integra y combina, de manera original, un conjunto de técnicas variadas, verbales y no verbales como: El despertar sensorial, el trabajo de la energía, la respiración, el cuero o la voz, la expresión de la emoción, el trabajo de la energía, la respiración, el cuerpo o la voz, la expresión de la emoción, el trabajo a partir de los sueños, la creatividad (diseño, modelado, música, danza, etc.)

En suma caracterizando al enfoque Gestalt: “No se trata de comprender, analizar e interpretar los acontecimientos, los comportamientos o los sentimientos, sino más bien: Favorecer la toma de conciencia global sobre la manera cómo funcionamos y de nuestros procesos: Del ajustamiento creativo al medio ambiente, de la integración de la experiencia presente, de nuestras evasiones, de nuestros mecanismos de defensa o resistencias.

Se trata de una actitud básica que se diferencia a la vez del psicoanálisis y del conductismo, que constituye una “tercera vía” original: Comprender y aprender, pero sobre todo experienciar, con el fin de ampliar al máximo nuestro campo de vivencias y nuestra libertad de elección, tratando de salir del determinismo alienante del pasado y del medio, impregnado de nuestros condicionamientos “históricos” o “geográficos”, y volver a encontrar así una playa de libertad y responsabilidad.

Me gustaría publicar completos los trabajos presentados para esta última semana de clases de la materia, sin embargo se acotaría el tiempo y el espacio, ya que es una rama generosamente extensa pero mucho muy apasionante, así que, amigo lector si te interesa en verdad obtener la información completa de todos las unidades vistas a lo largo del ramo, escríbenos y con mucho gusto te las haremos llegar a vuelta de tu correo personal. Sólo indícanos si deseas recibirlas en presentación de power point o en word simplemente como texto pero con interesantes fotografías de autores, obras, fechas y hechos que en su momento revolucionaron la época de la creación del movimiento gestaltista, tanto o más como ahora nos apasiona a nosotros los actuales estudiantes de psicología, incursionar en tan bellísimo enfoque humanista.

Hasta la próxima amigos,
Doral.

domingo, 6 de marzo de 2011

El Enfoque Centrado en la Persona y su aplicación en algunos campos.



El Enfoque Centrado en la Persona
y su aplicación en algunos campos.

La revolución en el matrimonio y en las parejas:
Hay tantos factores sociales significativos que han afectado profundamente al matrimonio, que es virtualmente imposible aislar el impacto específico del enfoque centrado en la persona. Cada uno de estos factores ha provocado una diferencia en la “política” del matrimonio.

Antes que nada está el impacto de los métodos contraceptivos notablemente mejorados. El tremendo impacto del control natal me llegó en la lectura de Thomas Jefferson: Una Biografía íntima, escrita por Fawm Brodie.

Jefferson y su esposa estaban muy enamorados y muy cerca uno del otro. Según Jefferson durante su matrimonio, él vivió “diez años de continua felicidad”. Pero difícilmente puede ser una exageración decir que aquella fue matada por su amor. Ella estaba físicamente débil, embarazada la mayor parte del tiempo, tenía serías dificultades para criar a los hijos y murió por las complicaciones del parto de su sexto niño algunos meses después del nacimiento.

Tres de los seis murieron antes que ella. Jefferson tenía treinta y nueve años, ella treinta y cuatro cuando murió. Esta historia no es frecuente. La mamá de Martha había muerto tres semanas después del nacimiento de Martha. Su padre, entonces tuvo otra esposa que vivió sólo algunos años y una tercera que sobrevivió sólo once meses. Después de esto, su padre tomó a una de sus esclavas mulatas, quien al parecer menos vulnerable a las infecciones de sus esposas blancas, le dio seis niños.

Estas no son historias aisladas. Con algunas variaciones, se repiten a través de todo el libro de Brodie e incluyen a las familias de parientes y amigos de Jefferson. Ciertamente ser una esposa era una de las ocupaciones más peligrosas de la época. Las esposas eran desechables porque no parecía haber otra alternativa. Sólo las mujeres débiles o estériles tenían una probabilidad razonable de vida.

Ahora todo eso ha cambiado. La disponibilidad de medios recontrol natal eficaces significa que el matrimonio puede llegar a ser algo de la pareja puesto que la esposa no está totalmente ocupada con el embarazo, la alimentación y la cría de los niños. También significa que físicamente ella es tan libre como su esposo para explorar relaciones fuera del matrimonio. Las relaciones sexuales antes y fuera del matrimonio han aumentado considerablemente en las mujeres. Además ellas tienen la oportunidad de escoger entre una familia o una carrera o combinar las dos. Los medios efectivos de control natal han hecho posible la liberación de la mujer, su rol subyugado. El impacto en la política de la familia ha sido incalculable.

Una segunda circunstancia también ha afectado mucho al matrimonio. El promedio de vida de hombres y mujeres ha crecido y, por lo tanto, la duración potencial de un matrimonio también ha aumentado. En menos de cien años las probabilidades de vida se han duplicado. En los Estados unidos, una mujer blanca puede esperar vivir hasta la edad de sesenta y seis años, un hombre blanco hasta los sesenta y nueve.

Los que no son blancos tienen probabilidades de vida más cortas. La expectativa de las compañías de seguros respecto a la duración de cualquier matrimonio era de más de treinta y un años en 1971, último año del cual hay tablas disponibles. Comparada con el pasado histórico, es una expectativa nunca vista. Un matrimonio de antes, con la posibilidad de durar diez o quince años antes de que fuera roto por la muerte, es muy diferente de un matrimonio de ahora donde existe la posibilidad de que los dos puedan vivir hasta cincuenta años, antes de que muera cualquiera de los dos.

Los defectos de una relación que podían ser tolerados por diez años, no serán tolerados por cincuenta. El número de cosas que pueden cambiar las vidas y hacer una relación inestable se multiplique, a menos que la pareja crezca junta y se adapte bien a una relación continuamente cambiante.

Otro factor social que ha aparecido es la creciente aceptación social del divorcio. Ahora, ya ninguno de los dos miembros de la pareja se siente necesariamente unido al otro “hasta que la muerte nos separe”. Ninguno de los dos tiene ya un poder o control perdurable sobre el otro. Cada individuo tiene siempre, en la actualidad, el poder de la elección sobre la conservación del matrimonio.

La transitoriedad y movilidad de la familia ha tenido un profundo efecto en la relación interpersonal del matrimonio. Esto pone el énfasis del matrimonio en la cualidad de la relación entre dos gentes. No existe más la familia extensa para amortiguar las tensiones. Por lo tanto, cualquier deficiencia en la relación se hace más clara.

Un factor poco tomado en cuenta merece atención. En 1940, el 17 por ciento de las esposas tenían trabajos. En 1972 era el 42%, del cual el 7% ganaba más que sus esposos. La mujer es mucho más independiente de su esposo y es mucho más probable que esté en contacto con otros hombres en el trabajo. De nuevo las posibilidades de tensión en la relación se incrementan definitivamente.

La creciente libertad sexual ha afectado profundamente el matrimonio. Se reporta que 90% de los jóvenes que llegan a su primer matrimonio han tenido relaciones sexuales, aunque solamente 37% de la población cree que esa conducta es permisible. Más aún, un estudio muestra que cuando la pareja de un primer matrimonio, está entre los 20 y 25 años de edad tiene más relaciones sexuales extramaritales durante los primeros dos años del matrimonio que individuos más viejos durante toda su vida de casados.

Difícilmente puede exagerarse el significado de estos hechos para el futuro de los patrones de conducta en el matrimonio.

Todos estos factores posibilitan más la existencia de un matrimonio o una relación de pareja centrados en la persona. Pero también hacen que el matrimonio sea más riesgoso, más abierto o tensiones, con menos probabilidades de durar. Enfrentamos el dilema de que mientras más centrado en la persona se vuelve el compartir sexual de una pareja, más abierto está el rompimiento; por otro lado, mientras más centrado en la persona sea, existe mayor apertura a la realización y enriquecimiento de cada uno de los miembros de la pareja.

Cada una de estas circunstancias le da a la mujer más opciones, más oportunidades para su dignidad, más posibilidades de descubrir su propio valor. Todas estas cosas han llegado juntas en una de las “revoluciones silenciosas” más rápidas y efectivas de nuestro tiempo, el movimiento de liberación femenina.

En él encontramos una insistencia por acabar con la discriminación de la mujer en las oportunidades de trabajo, en las leyes de la propiedad, en los derechos civiles, en el salario y aún en situaciones menos obvias como nuestro lenguaje, -los hombres, director, homenaje a él- nos estamos haciendo sensibles a las formas sutiles de mantener baja la autoestima de las mujeres.

En sus esfuerzos por hacer más conscientes a las gentes, lo mismo que en sus actividades políticas y legales, el movimiento de liberación femenina está centrado en la persona.

En su mejor expresión filosófica lleva consigo una profunda confianza en la capacidad de la mujer, como individuo, para vivir una vida de su propia elección, para llegar a ser una persona creativa e independiente con sólo que la sociedad establezca un clima que acepte el crecimiento.

El hombre, como individuo puede también llegar a convertirse en una persona más completa –tierno, afectuoso y emocional, lo mismo que intelectual y con éxito- si el clima social lo permite. Con todo, muchos hombres ven en la “liberación femenina” solamente una amenaza a su masculinidad, a su posición en la familia, a sus trabajos.

Es obvio, entonces que el movimiento de liberación femenina y sus implicaciones, constituyen una fuerza extraordinaria para modificar la dinámica y la política del matrimonio.

Presento algunas cosas que he aprendido de parejas que han vivido un clima centrado en la persona –grupos de parejas, grupos reencuentro, terapia individual o lecturas- Estos compañeros han encontrado más que una aceptación de sí mismos como personas únicas. El enfoque centrado en la persona ha tenido diversos efectos en estas relaciones de pareja.

La dificultades presentes en la relación se sacan a la luz. Una joven pareja habían estado viviendo juntos y estaban planeando casarse.

Estuvieron juntos en un grupo de encuentro y pidieron permiso para explorar su relación con la ayuda de los participantes. A medida que empezaron a abrirse, se vio claro que casi no se conocían.

Tenían distintos objetivos y percepciones muy diferentes, por ejemplo: La joven mujer pensaba de sí misma que era razonablemente adecuada y de ninguna manera inferior.

Se sintió sorprendida y herida de encontrar que su amante le veía como mucho muy inferior a él en inteligencia y posición social. A medida que ellos exploraron sus diferencias, se volvieron mucho más abierto uno con el otro, pero su relación como pareja parecía bastante precaria.

Sin embargo, una carta que recibí un año después habló de su matrimonio, de sus crecientes áreas de interés mutuo y de trabajo y de su satisfacción actual con su relación. Evidentemente el riesgo que ellos tomaron al explorar sus profundas diferencias había fortalecido, en lugar de debilitar, los lazos de su relación de pareja.

La efectividad en la Educación del Enfoque Centrado en la Persona:
A continuación presentaré el resultado de las investigaciones realizadas para corroborar empíricamente la validez de las hipótesis formuladas por la educación centrada en la persona. En el trabajo de investigación bibliográfica encontré (nos dice el autor), dos tipos de experimentos o estudios de investigación. En uno se hace básicamente una comparación global entre dos enfoques y métodos de enseñanza: el enfoque tradicional, que en este capítulo es denominado “método centrado en el maestro”

Comparación del método centrado en el estudiante con el método centrado en el maestro:
Para poder situar adecuadamente los resultados que serán presentados más adelante, expongo aquí la descripción que los diversos investigadores han hecho de la variable independiente, el método de enseñanza. En los experimentos revisados, ésta es la descripción que en una forma u otra, ha sido utilizada.

Después de revisar diversos artículos en los que se describe la investigación realizada sobre la efectividad de estos dos enfoques en la educación y en la enseñanza dentro del aula, aparece la enorme complejidad del problema, la dificultad para definir, controlar y medir las variables en estudio.

Un ejemplo de esta situación lo encontramos en el artículo de Birney y McKeachie (1955), en donde los autores presentan una amplia revisión de la investigación realizada desde 1942 hasta 1955, en la enseñanza de la psicología. Consideran los siguientes factores que afectan la consecución de los objetivos dentro de un salón de clases: el método de enseñanza; la interacción entre el método y la personalidad de los estudiantes y entre el método y el maestro; las características de los estudiantes (personalidad, inteligencia, madurez emocional), y la personalidad del maestro.

Las actitudes facilitadoras y su influencia en el aprendizaje:
Ahora voy a presentar resultados provenientes de un tipo distinto de investigación a la ya expuesta. El doctor David Aspa y la doctora Flora Roebuck, con la ayuda de sus colaboradores, han llevado a cabo un intenso programa de investigación de entrenamiento durante los últimos ocho años, en el llamado Consorcio Nacional para la humanización de la Educación (CNHE). Sin duda alguna este es un trabajo de suma importancia porque sus alcances y repercusiones, por la seriedad con que ha sido realizado y por la sistematicidad en los procedimientos e instrumentos utilizados.

La población estudiada en este programa comprende a maestros y estudiantes de distintas edades, y razas, niveles escolares, lugares de residencia, niveles socioeconómicos y culturas. Este programa también incluye estudios realizados en otros países, además de los Estados Unidos.

De los estudios realizados iniciales, Aspa y Roebuck 181976) presentan los siguientes resultados y conclusiones:
1.- Existe una correlación positiva entre las actitudes facilitadotas del aprendizaje significativo postuladas por Rogers y el desarrollo cognoscitivo de los estudiantes, su asistencia a clases y la ganancia que obtienen en puntuaciones de pruebas de inteligencia.

2.- La mayoría de los maestros estudiados tenían habilidades interpersonales (actitudes facilitadotas) en un grado tan bajo que retardaban más que facilitaban el aprendizaje de los estudiantes.

3.- Es posible entrenar a los maestros en forma sistemática para que eleven sus actitudes de congruencia, aceptación y empatía a niveles facilitadotes del aprendizaje. Dicha entrenamiento puede realizarse en 15 horas, con un enfoque didáctico experiencial.

4.- El aprendizaje por parte del maestro de las actitudes facilitadotas se traduce en la práctica en un crecimiento de los estudiantes.

5.- Los niveles bajos en las actitudes facilitadotas es un problema nacional en los Estados Unidos. No se encontraron diferencias geográfica.

La intervención comunitaria desde el enfoque centrado en la persona:
Autor: José F. Gómez del Campo Estrada:

La intervención comunitaria es en la actualidad uno de los aspectos que más inquieta a los profesionales de la salud mental, así como a las instituciones que se dedican a promoverla. La desinstitucionalización, la comunidad terapéutica, el cuestionamiento del tratamiento tradicional de tipo individual y con frecuencia de internado; la necesidad de prevención y reestudios epidemiológicos son algunos de los elementos que constituyen la llamada Tercera Revolución de la Salud Mental.

La primera asociada con los nombres de Pinet, tuke, Rush y DorotheaI., Dix, luchó por restaurar la dignidad personal del enfermo mental y pretende promover un trato verdaderamente humano; Freud, al frente de la segunda revolución, atrae la atención hacia la vida intrapsíquica y los determinantes inconscientes del comportamiento.

Según Hobbs (1964), la tercera revolución es el reto del presente. No se liga todavía a ningún nombre en particular, sino a una serie de movimientos que han surgido en diversas partes del mundo y que parecen indicar que el concepto de salud mental de la comunidad finalmente empieza a ser tenido en cuenta en el campo de la salud mental. En contraposición al modelo clínico médico, como la tradicional forma de explicación y de intervención, se proponen modelos comunitarios que destacan los aspectos positivos de la salud mental y dejan de definirla en términos de ausencia de síntomas, para dar lugar a modelos de la personalidad sana (Albee, 1982)

De este modo, el campo de la intervención comunitaria desde el punto de vista de la psicología, se ha expandido para incluir no sólo la promoción de la salud mental, sino todos aquellos programas que contribuyan al desarrollo integral de la persona y delas comunidades que participan.

Algunos antecedentes:
Durante los últimos veinte años, Carl Rogers y sus colaboradores del Centro de Estudios de la Persona de la Jolla, California, junto con otros colegas de diversas naciones han estado trabajando en los procesos de formación de comunidades.

A partir de los primeros grupos, mejor conocidos como grupos de encuentro y en los que se trabajaba con un grupo de entre quince y veinte participantes, las experiencias se fueron extendiendo a grupos mayores, de 50 a 200 personas, y después a grupos muy grandes de 600 a 800 participantes.

Con gran apertura a la experiencia, creatividad y disposición para correr riesgos, se han involucrado en procesos deformación de comunidades temporales para proporcionar un escenario diferentes para aprender acerca de las relaciones interpersonales.

Este tipo de grupos se han formado en países tan diversos como México, Japón, Italia, Francia, España, Alemania, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Estados Unidos, Israel, Brasil, Sudáfrica y poco antes de la muerte de Carl Rogers en la Unión Soviética.

En las publicaciones y comunicaciones personales parecen indicar que a pesar de las diferencias socioculturales, políticas, religiosas, económicas, etc., el método ha tenido éxito y ha demostrado su validez para facilitar el establecimiento de relaciones interpersonales más honestas y significativas en diferentes niveles.

Las primeras experiencias se centraban en el crecimiento del individuo en el contexto del grupo. Se destacaba la importancia de la creación de un clima de seguridad psicológica, libre de amenazas para la autoestima de la persona, que permitiera la autoexploración y la creación de relaciones cercanas y significativa. Rogers (1970), Liebeerman, Yalom y Miles (1973), entre otros, estudian el proceso que ocurre en los grupos y señalan diferentes etapas; y se interesan también por el papel de facilitador del grupo en este proceso.

Muchos de los conceptos cuya utilidad había sido probada en procesos individuales empezaron a formularse nuevamente en el contexto de las experiencias de grupo. Las condiciones facilitadotas del crecimiento individual (empatía, actitud positiva incondicional y congruencia) fueron pronto reconocidas como elementos centrales en la comunicación grupal.

En las publicaciones de la época aparecían con frecuencia inquietudes relacionadas con la profundidad y permanencia de los cambios experimentados, con la continuidad de la experiencia y con la transferencia de los aprendizajes en grupos a las relaciones en la vida diaria, y finalmente con el posible efecto social de la experiencia de grupo.

Conforme la influencia de los grupos de encuentro fue ampliándose, e empezaron a aplicar específicamente al trabajo con grupos marginados y al enfrentamiento de tensiones intergrupo. Ejemplos conocidos de este trabajo lo constituyen el grupo con farmacodependientes que se presenta en la película Because That’s my way (1971), y el grupo de encuentro con líderes católicos y protestantesen Belfast, Irlanda.

Talleres sobre ECP
Comunidades temporales:

Rogers (1980) llama “Comunidades temporales” a la micro-sociedad que se crea en un lapso que ha variado entre diez y diesisiete días aproximadamente, durante la participación en talleres intensivos sobre el enfoque centrado en la persona. En las comunidades, al igual que en sociedades mayores y de mayor duración o permanencia temporal, se generan procesos, se establecen normas y límites, se desarrollan estructuras de poder, formas de gobierno, patrones y estilos de comunicación.

La originalidad del E.C.P. radica en la manera en que ha tratado de resolver los problemas que surgen en la formación de una comunidad. El interés de los científicos del comportamiento humano por el estudio del surgimiento y desarrollo de estas comunidades temporales se relaciona principalmente con los problemas que plantea el acelerado cambio tecnológico, científico y social que caracteriza al siglo XX.

La calidad y permanencia de los vínculos entre los seres humanos, la naturaleza de la amistad y de las relaciones íntimas y los procesos sociales que regulan las relaciones entre los grupos han sufrido notorias modificaciones. En la actualidad la persona debe ser capaz de establecer relaciones significativas en poco tiempo y se le pide también una mayor capacidad para adaptarse y participar en grupos.

La formación de comunidades temporales es un proceso complejo que plantea retos y dificultades importantes. La experiencia con la aplicación del ECP a estas situaciones puede aportar elementos significativos para su estudio.

Estructuras de poder:
Es común que en este tipo de grupos se tenga una estructura previamente definida y que la responsabilidad y el poder se concentren en los profesionales del equipo de facilitadotes. Una persona que asiste a un programa de entrenamiento en relaciones humanas llevado a cabo con los lineamientos de los grupos “T” de Kurt Lewin, acepta con facilidad la estructura que se le propone o se le impone. Acepta el liderazgo formal de los facilitadotes y el programa diseñado por ellos o por la organización, así como los objetivos de aprendizaje propuestos por ellos mismos. Este es el caso típico de centralización del poder en el grupo profesional. Desde luego que en muchos de estos programa alas estructuras van cambiando y el manejo del poder adquiere nuevos matices.

Organización y estructura flexibles:
En estos talleres, en mayor o menor grado, es frecuente que el equipo de facilitadotes a lo largo de dos o tres días intensivos de trabajo se percaten de que más importante que la planeación de la experiencia, es la integración del equipo de facilitadotes y el proceso que conduce a ella.

En otras palabras: El uso del poder en el ECP se define desde estos primeros momentos como poder compartirlo por el equipo con los participantes. Así, no se llega a la primera reunión con un programa cuidadosamente planeado y una estructura bien preparada, sino con la invitación para formular y alcanzar los objetivos de manera conjunta.

Esta política en el uso del poder no significa la evasión de la responsabilidad en la creación de estructuras de poder, de autoridad y de gobierno, sin oque pretende dar la misma oportunidad a todos los miembros de la comunidad para definirlas.

Algunas proposiciones para la formulación de un marco teórico:
Puesto que la psicología comunitaria se encuentra en pleno proceso de desarrollo, autodefinición y consolidación tanto de práctica como de teoría, parece apropiado referirnos a algunos de sus supuestos básicos como característicos de un enfoque que se cuestiona a sí mismo.

El enfoque comunitario.
Este enfoque destaca la prevención primaria como un objetivo fundamental, al discutir el alcance del concepto, es inevitable la referencia a la definición de Caplan y Grunebaum (en Muñoz, 1976), quienes señalan que prevención primaria se refiere a los esfuerzos conducentes a la reducción de la incidencia de casos de incapacidad y perturbación mental en una población. Esta definición abarca un objetivo central: La salud mental comunitaria. Sin embargo, es necesario ampliarla ya que el enfoque comunitario se interesa por el abordaje de otros problemas y realidades sociales. Así, se puede decir que la prevención primaria dentro del enfoque comunitario se refiere a todo esfuerzo dirigido a evitar la aparición de un problema, alteración o mal que pudiera afectar al individuo o a su comunidad.

Además del nivel primario de prevención, en enfoque comunitario trabaja en la prevención secundaria y terciaria. En ambos casos la intervención se realiza cuando el trastorno o problema ya se encuentra presente.

La prevención secundaria pretende reducir al mínimo el tiempo depuración del trastorno; la detección temprana de alteraciones del desarrollo o de problemas de aprendizaje, y los programas encaminados a lograr la desinstitucionalización en menor tiempo, son típicos caos reprevención secundaria.

La intervención en el nivel reprevención terciaria pretende neutralizar o reducir el mínimo los efectosdesorganizantes y nocivos del trastorno o problema que afectó al individuo o al grupo. Aquí podemos citar como ejemplos los programas de tratamiento conjunto de personas con trastornos severas y sus familias.

El enfoque comunitario es comprehensivo y holista (del griego holos: Todo.
Con base en una concepción holística de la naturaleza humana y de la sociedad, el enfoque comunitario opera en la sociedad como un todo. Comparte con la teoría general de los sistemas el postulado de que los componentes de un sistema se interrelacionan de manera tal que cualquier cambio en un subsistema afecta al sistema mayor, y viceversa. Cada subsistema es en sí mismo un ecosistema completo, pero abierto a relaciones con otros.

La concepción holista del enfoque comunitario se basa también en numerosos trabajos de teóricos como Maslow (1973), Canning (1970), Fromm (1968), Rogers (1968) May (1967), Frankl (1979), Lewin (1951) y otros, quienes han resaltado con solidez la realidad de la unicidad, individualidad y singularidad de cada persona, al mismo tiempo que destacan su naturaleza holista. La teoría de campo de Lewin discute ampliamente el concepto de campo al que Rogers se refiere cuando afirma que el organismo reacciona como una totalidad organizada ante el campo fenoménico tal y como lo percibe.

Entre otros, el enfoque comunitario es desprofesionalizante, interdisciplinario, concientizador y politizante, se orienta hacia la salud y el crecimiento. Como lo señalan los psicólogos humanista, existe en el organismo una tendencia inherente hacia la salud y el crecimiento de la cual depende la relación que la persona establezca con su entorno.

El concepto de salud debe entenderse en el contexto de la psicología holista. Se refiere tanto a los aspectos individuales como a los comunitarios, abarca aspectos de salud física tales como alimentación, ejercicio, descanso, etc. Al mismo tiempo, que se interesa por nuestra relación con el ambiente físico y el desarrollo de la naturaleza espiritual y trascendente.

La política de la administración:
Tradicionalmente, las organizaciones, sean gubernamentales, industriales, educativas o médicas, han sido administradas mediante una distribución jerárquica del poder. En lo más alto de la jerarquía está una persona, como en una empresa o como en la iglesia católica por ejemplo, o un pequeño grupo, como en el partido comunista.

Aunque de muchas formas el poder les llega a los de arriba desde aquellos que son gobernados, la organización es generalmente experimentada como un proceso de control que va de arriba abajo. Esto puede hacerse a través de órdenes y reglamentos o mediante recompensas otorgadas de una forma selectiva como por ejemplo, la promociones y los aumentos de salario.

Recientemente muchas de las grandes empresas norteamericanas han estado modificando esta forma extrema de control jerárquico. Se han esforzado por distribuir autoridad, responsabilidad e iniciativa en la organización, principalmente en todos los niveles directivos. En otros países, entre los que destaca Suecia, la experimentación se lleva aún más lejos, hasta el nivel de los obreros.

En todos estos esfuerzos, las personas de los puestos de control han tratado de promover una comunicación abierta en todas las direcciones; de abajo arriba; de los altos directivos hacia abajo; horizontalmente de departamento a departamento y de especialista a especialista.

En algunas industrias se han sentido efectos constructivos. Mucho ha dependido de la autenticidad del deseo de los altos directivos para crear oportunidades, de tal manera que los individuos en la organización puedan incrementar al máximo su desarrollo personal.

Sin embargo, a menudo estos esfuerzos constructivos, están neutralizados o contradichos por dos factores: Uno es el hecho de que casi sin excepción los directivos retienen el “derecho” de contratar y despedir. El segundo factor es que el aumento en las ganancias y no el crecimiento de las personas es considerado como el objetivo principal.

Hace algunos años el autor (dice) : Tuve la oportunidad de proponer a los directivo de grandes empresas la posibilidad de un enfoque a la administración centrado en la persona. Antes de la reunión, le distribuí al grupo, algunas notas para provocar la
discusión. Estas notas e ideas representan mi punto de vista personal sobre lo que quiere decir una administración centrada en la persona.

Hay evidencia sólida que indica que en una organización de tal naturaleza, estos individuos pueden y de hecho trabajan responsablemente y en forma conjunta para plantear objetivos, determinar políticas, resolver detalles administrativos, usar diversas formas de organización, y manejar las crisis que inevitablemente surgen diversas formas de organización, y manejar las crisis que inevitablemente surgen.

El grupo es más capaz de tomar decisiones mejores que las de una sola persona porque está usando las potencialidades del liderazgo de todos los miembros.

Creo que los problemas de una organización centrada en la persona son tan complejos y difíciles como los de una organización jerárquica. Ellos son sin embargo, de diferente clase y su resolución incluye mucho más crecimiento personal. Creo que una organización centrada en la persona nunca, parecer ser particularmente eficiente.

Los procedimientos de rutina son con frecuencia alterados por razones humanas. Para el de afuera, la organización nunca parece ser muy buena porque él no puede darse cuenta fácilmente de quién está “a cargo” de ella. Su eficiencia es humana, su liderazgo es multifacético y uno de sus “resultados” importante es el desarrollo pleno de la persona.

No he usado con frecuencia el término “política” en esta descripción, pero debería quedar claro que la política de una organización centrada en la persona está alejada 180° de la política de una organización tradicional. Se basa en valores diferentes. Trabaja sobre principios distintos, logra la efectividad a través de operaciones diferentes. Una organización centrada en la persona no es una modificación de una tradicional. Es un organismo colectivo, totalmente distinto de las organizaciones contemporáneas. Es una revolución en la consecución de propósitos humanos.

Hasta la próxima semana amigos...
Doral.

sábado, 5 de marzo de 2011

Actitudes básicas en la facilitación de ayuda (Dr. Juan Lafarga Corona)



Actitudes básicas en la ayuda de facilitación
(Autor: Dr. Juan Lafarga Corona)


Hipótesis general para facilitar el desarrollo personal:
“Si puedo crear una relación que, de mi parte, se caracterice por: Una autenticidad y transparencia y en la cual pueda yo vivir mis verdaderos sentimientos; una cálida aceptación y valoración de la otra persona como individuo diferente, y una sensible capacidad de ver a mi cliente y su mundo tal como él lo ve: Entonces, la otra persona experimentará y comprenderá aspectos de sí mismo anteriormente reprimidos; logrará cada vez mayor integración personal y será más capaz de funcionar con eficacia; se parecerá cada vez más a la persona que querría ser; se volverá más personal, más original y expresivo; será más emprendedor y se tendrá más confianza; se tornará más comprensivo y podrá aceptar mejor a los demás, y podrá enfrentar los problemas de la vida de una manera más fácil y adecuada.” (C. Rogers, 1ra. Edición 1972, México, 1996)

(Más allá de la psicoterapia Tradicional)
Al igual que en otros países de América Latina y en España, la psicoterapia tradicional en México ha sido el psicoanálisis o los procesos individuales o de grupo, orientados psicoanalíticamente. La influencia de esta corriente psicológico ha sido tan acentuada que a la misma psicología, como disciplina y como ciencia, se la ha identificado con el psicoanálisis.

Aún en la actualidad, en muchos ambientes cultivados, y las ciencias psicológicas con su avanzado desarrollo propio, no son advertidas con claridad. No hace mucho tiempo, un profesor universitario de psicología, propuso para la carrera un curso sobre “Teoría de la motivación”, refiriéndose a la teoría psicodinámica de la corriente psicoanalítica. Con extrañeza y admiración tuvo que admitir que el curso debía titularse “teorías de la motivación”, puesto que existían otras corrientes psicológicas con sus respectivas formulaciones teóricas.

En las universidades de habla española, todavía durante la década de los 50’s casi todos los maestros en las carreras de psicología eran filósofos o médicos. Sólo muy lentamente la psicología, en tanto disciplina científica con una metodología propia, se ha ido abriendo camino en las mismas escuelas de psicología de estos países.

Las aportaciones de las distintas formulaciones psicoanalíticas a la ciencia psicológica son innegables.

Es muy marcada también la repercusión que dichas aportaciones han tenido en el arte, la literatura, el análisis antropológico, histórico y político, así como en otras disciplinas. Así mimo durante mucho tiempo las hipótesis psicoanalíticas fueron las únicas opciones para una práctica psicoterapéutica seria y profesional. Todo esto explica la identificación de psicoanálisis y psicología en la mentalidad de muchos grupos, pero no la justifica.

Ya en la década de 1990, seguir identificando la psicología con las corrientes psicoanalíticas resulta inadmisible en el ámbito universitario. Desafortunadamente, es una realidad cultural en los países de habla española, a pesar de la dedicación y los esfuerzos de un número creciente de jóvenes psicólogos que han conseguido que la psicología, como disciplina científica, haya empezado a crecer y a desarrollarse con mayor independencia de modelos filosóficos y médicos. Poco a poco la psicología está siendo reconocida como la ciencia del comportamiento y de la experiencia humana, más que como la disciplina que estudia la psicopatología.

Gran parte del reconocimiento que la psicología ha recibido en los países de América Latina como una ciencia independiente se debe a los esfuerzos de muchos psicólogos que, poniendo mayor énfasis en la objetividad de los datos, en el diseño experimental estricto y en la formulación operacional de los fenómenos sujetos a estudio, han rescatado a la psicología de los consultorios psiquiátricos y las bibliotecas filosóficas para llevarla a todos los campos de la actividad humana.

Si la psicología como disciplina científica es todavía desconocida y, l oque es más lamentable, muy poco utilizada en nuestros países, ¿qué podría decirse de los enfoques psicoterapéuticos emanados de modelos psicológicos como el enfoque centrado en la persona?

Es pues explicable la desconfianza. Sin embargo, los psicólogos creemos que paulatinamente estos nuevos enfoques irán abriéndose paso y traerán como consecuencia no sólo una revitalización de la psicología, sino el que muchas personas que no poseen ni la capacidad verbal y conceptual ni el dinero para ser clientes adecuados de los psicoanalistas, tengan acceso a los servicios psicoterapéuticos.

El enfoque psicoterapéutico centrado en la persona:
El Objetivo de las investigaciones sobre el proceso psicoterapéutico centrado en la persona fue desde un principio aislar aquellas variables que, al margen de consideraciones puramente teóricas, suscitaran un cambio favorable en las personas que buscaban ayuda psicoterapéutica.

Al aislar estas variables, se observó que operaban independientemente de la orientación teórica e inclusive, de las técnicas utilizadas por el psicoterapeuta. Es decir, todos aquellos psicoterapeutas que en su práctica profesional mostraban los más latos niveles de empatía, aceptación incondicional y autenticidad, fueron capaces de producir los cambios más estables y benéficos en el proceso psicoterapéutico (Carchuff y Berenson, 1967; Truax y Carchuff, 1964 a 1966; Lafarga, 1986)

Las pruebas científicas en apoyo de este núcleo objetivo de reforzadores básicos explica en parte la cantidad de estudios experimentales que confrontan la validez de otras variables en la relación psicoterapéutica como agentes efectivos de cambio favorable (Eysenck, 1952, 1960, 1965; Levitt, 1957, 1963)

La evidencia relativa a la eficacia de este núcleo de facilitadores no se ha obtenido únicamente del estudio de los procesos psicoterapéuticos, sino también de las relaciones entre maestros y estudiantes, padres e hijos, así como de otras relaciones entre personas mutuamente significativas, pero sin carácter profesional (Carchuff y Truax, 1966).

Es importante destacar que estos cambios favorables no sólo se reflejan en las escalas diseñadas para medir cambios psicológicamente favorables, sino tambi{en en escalas de inteligencia y aprovechamiento (Aspy, 1967). A este respecto, Carchuff (1967) afima:

“La implicación directa de estos resultados (…)es que las mismas variables que son efectivas en otro tipo de relaciones humanas lo son también en el proceso psicoterapéutico. Sin embargo, aún cuando las variables primarias son las mismas, sus niveles de aplicación pueden variar con las personas y con el tipo de relación que establecen. Por ejemplo, podría suceder que la comprensión empática de un maestro hacia su estudiante no fuera tan significativa en resultados favorables como la de un padre en relación con su propio hijo(…) Una inferencia plenamente válida que podría derivarse de la eficacia psicoterapéutica de las condiciones enumeradas, sería que dichas condiciones son operativas precisamente porque son las opuestas a aquellas otras que generaron la problemática y el mal funcionamiento psíquico en la persona. Es decir, que la problemática individual pudo haberse generado y evolucionado por la ausencia de comprensión afectuosa, respeto, aceptación, autenticidad y suficiente estimulación por parte de las personas significativas en el ambiente social del niño…”

Así como la gran contribución de las hipótesis de Freud y de las distintas corrientes psicoanalíticas que emanaron de la formulación original ha sido ahondar notablemente la comprensión diagnóstica de los desajustes emocionales, especialmente de las neurosis, estas hipótesis no han tenido un éxito comparable en la generación del cambio en la dirección de la salud y el crecimiento.

Con amplitud y coherencia, las hipótesis diagnósticas emanadas de las distintas corrientes psicoanalíticas han iluminado los orígenes y la gestación de los trastornos emocionales al remontarse, a través de los síntomas, a las condiciones originales en el medio familiar y social; y en este sentido han hecho aportaciones básicas al estudio de la psicopatología. Sin embargo, la misma duración de los procesos psicoanalíticos es sólo un indicio de su bajo nivel de eficiencia para estimular transformaciones favorables.

Para cualquier persona, y especialmente para la que está afligida con trastorno emocionales, es importante comprender los origen de la gestación de su problemática, pero lo fundamental es encontrar formas adecuadas de tratamiento y optimización de sus recursos con la mayor brevedad posible.

Algunos psicólogos del aprendizaje prescinden, en cambio, de cualquier variable subjetiva o intrapsíquica que no tenga manifestaciones concretas en la conducta externa para explicar el cambio terapéutico. Centran su atención en la modificación de la conducta y para ello diseñan técnicamente el cambio, realizando en primer término un estudio de las cotingencias condicionantes en la historia de la persona, para generar el plan o el programa apropiado que conducirá a los objetivos de modificación conductual. Formulan hipótesis, y explican el aprendizaje y el cambio con base en el paradigma clásico de estimulaje y el cambio con base en el paradigma clásico deestímulo-reforzamiento-repuesta.

La aplicación de la metodología experimental a l modificación de la conducta para inducir cambios favorables, se ha demostrado muy efectiva en la remisión de síntomas y otros trastornos de la conducta como problemas de aprendizaje, autismo y adicciones, pero tal vez debido a prescindir sistemáticamente de los fenómenos subjetivos, tan reales para cualquier persona como su misma conducta externa, no han podido generar la sensación de bienestar interno ni garantizar el establecimiento consistente de pautas favorables de crecimiento a través de prolongados períodos, después de la programación y la modificación conductual (Carchuff, 1967)

Más allá del proceso psicoterapéutico que considera el análisis del psicodiagnóstico como la esencia de los fenómenos de cambio favorable; más allá de la técnica e ingeniería del cambio, que ignoran la realidad del fenómeno interno y de los significados de la experiencia subjetiva, es necesario buscar las condiciones necesarias y suficientes para el cambio favorable y prolongado, a través del proceso psicoterapéutico, sugeridas por la evidencia de la investigación a partir de hipótesis emanadas de la práctica (Lafarga, 1986)

Sintetiza y depura las corrientes tradicionales:
Como modelo psicoterapéutico, el enfoque centrado en la persona ha tenido el propósito empírico de identificar aquellos factores que facilitan el cambio favorable y duradero tanto en la persona que busca ayuda como en el terapeuta. Los explicitadotes de este enfoque, sin negar las valiosas aportaciones de otras corrientes psicoterapéuticas, han prescindido de marcos de referencia puramente teóricos, así como de lealtad reduccionistas al mitificado “método científico”. Y no por desdén, sino para no ser obstaculizados por consideraciones de ortodoxia, teóricas o metodológicas, en la identificación y formulación operacional de aquellas variables que, según la evidencia de largos años de investigación (Lafarga 1986), facilitan –de hecho- el cambio favorable y persistente.

Entre los profesionales de la ayuda psicológica es cada vez más aceptado que la eficacia psicoterapéutica no depende de la orientación ideológica o de la técnica de psicoterapia y que la distinción entre terapeutas efectivos, medianamente efectivos y poco efectivos no puede establecerse tomando como criterios la orientación teórica y la técnica específica (Lafarga, 1986). Al parecer, los psicoterapeutas creativos y más eficientes recurren a aquellos elementos teóricos, metodológicos y prácticos que contribuyan al crecimiento o cambio favorable y duradero de la persona con quien están comprometidos en una relación de ayuda.

También es fácilmente observable que las mismas “corrientes” psicoterapéuticas se van enriqueciendo unas con otras, independientemente de prejuicios teóricos o metodológicos. Ya Alfred Adler, a raíz de sus primeras desidencias con la corriente psicoanalítica ortodoxa, sugería que el proceso psicoterapéutico efectivo era en realidad uno solo, con distintas variaciones (Ansbacher, 1956).

La empatía:
La actitud empática en el psicoterapeuta, que se manifiesta en un intento de éste por comprender a fondo la experiencia de la persona en búsqueda y por trasmitir verbalmente esta comprensión esclarecedora, es compartida por todas las corrientes psicoterapéuticas contemporáneas. Las diferentes formas de psicoanálisis tienen como objetivo en el psicoanalizado una comprensión exhaustiva de sí mismo. Los modificadores de la conducta, para poder diseñar un programa adecuado a la persona que recibe ayuda, necesitan la empatía para explorar los factores condicionantes con la mayor precisión posible. En general podría decirse que la actitud empática, en este sentido general, es actualmente reconocida por todas las corrientes como un elemento indispensable del proceso psicoterapéutico.

La aportación del enfoque centrado en la persona consistió en la identificación y análisis de esta actitud y en el énfasis que puso en ella como factor terapéutico de primer orden en el proceso. Con este enfoque, la actitud empática puede ser descrita como un captar la experiencia de la otra persona en la interacción psicoterapéutica del presente con todos los matices de sentimiento, superficial o profundo; y con todos los significados simples o complejos que esta experiencia tiene para dicha persona. Es una captación no evaluatoria de la experiencia de esa persona tal como ella la vive y la describe, comunicada con nitidez y con afecto. Tiene como objetivo inmediato comunicar la comprensión de la experiencia con claridad en la formulación por una parte; y con interés y afecto, por la otra.

Todos los sistemas psicoterapéuticos, pero principalmente los derivados de corrientes psicoanalíticas, tienen como objetivo práctico revertir el proceso represivo, producto de la confrontación de las necesidades del individuo con exigencias sociales de muy distinta índole. La interacción empática genuina, como sabemos gracias a la investigación (Lafarga, 1986), facilita con mayor rapidez el proceso “despresivo” o sea la exploración consciente de la experiencia en amplitud y profundidad, que las interpretaciones psicodinámicas o las preguntas encaminadas a formular un plan de cambio.

La actitud empática en el enfoque centrado en la persona supone que toda persona es capaz, en condiciones favorables, de explorar su propia experiencia y, debido a su impulso natural al crecimiento, efectuar los cambios que considera más apropiados para sí. Tiene como objetivo inmediato facilitar y estimular esta exploración, y estos cambios. El entrenamiento clínico del psicoterapeuta centrado en la persona está enfocado a captar, con la mayor precisión posible, los matices del sentimiento y del significado en la experiencia de la persona que recibe ayuda. No necesita ésta hacer una regresión para ir integrando a su experiencia consciente elementos que habían quedado fuera de ella; a medida que la exploración de la propia experiencia va siendo más fácil, más amplia y más profunda, los elementos inhibidos o desintegrados van siendo asimilados otra vez.

En las corrientes psicoanalíticas, el modelo psicoterapéutico es un modelo médico. El analista en realidad no se comunica con la persona sino que interactúa con ella analizando el discurso. El analista, como el médico, diagnostica a su “paciente”, decide cuáles son los elementos importantes en la génesis de la “enfermedad” fija los objetivos del “tratamiento” y prescribe los procedimientos para la “curación”.

En muchos casos ente tipo de intervención, en la experiencia del “paciente”, no es más que un revivir, con otro lenguaje y en otras circunstancias, la misma experiencia patogénica de ser inapropiado en la conducta, en la manifestación de los sentimientos y en la forma de comunicarlos. Es un revivir la importancia y la dependencia, no por introyecciones sociales o morales, sino por la realidad del presente, aquí y ahora, frente a los criterios y a la autoridad del médico psicoanalista.

Ya Adler había apuntado que la relación psicoterapéutica es más eficiente cuando el analista asume una actitud amistosa “como entre iguales” (Ansbacher, 1956); y Sullivan, Horney y Fromm habían propuesto métodos tendientes a mejorar la interacción con el “paciente” para facilitar el análisis. Sin embargo, no consideraron que estas modalidades de interacción tuvieran por ellas mismas una eficacia psicoterapéutica mayor que el aprendizaje y la asimilación progresiva del psicodiagnóstico por parte del “paciente”.

En la psicología conductual, el modelo médico de los enfoques psicoanalíticos ha sido sustituido por el modelo técnico ingenieril. El técnico pregunta, indaga, formula y reformula las condiciones que produjeron el trastorno; la persona cuya conducta debe ser modificada es un mero colaborador de aquél. Puesto que los intentos de iniciativa que muestran los pacientes que no cuadran con los marcos de referencia del médico psicoanalista son calificados de “resistencias” al tratamiento, que no son compatibles con los repertorios “científicos” del modificador, son descartadas como poco objetivas, mentalistas e irrelevantes para conseguir los objetivos del cambio.

En el planteamiento de la relación psicoterapéutica, tanto los modelos psicoanalíticos como los conductuales, y lo mismo se podría decir de los Gestaltistas y de otros, el psicoterapeuta en un aspecto muy importante, sabotea sus propios objetivos cuando actúa como director planificador y maestro en el proceso, puesto que refuerza precisamente de forma abierta o sutil, la dependencia y la pasividad de la persona que recibe ayuda. El simple aprendizaje y el restablecimiento de pautas constructivas de reaccionar hacia sí mismo y hacia los demás no bastan para garantizar cambios favorables y persistentes, si la persona que recibe ayuda no se siente capaz y responsable por sí misma de tomar la iniciativa y asumir las decisiones al integrar su experiencia, al encontrar los propios significados y al orientar y planificar la propia conducta, en congruencia con los propios recursos y las circunstancias del medio que la rodea.

En el mejor de los casos, fueron individuos autoritarios que “sabían más” o que “podían más” quienes generaron las desintegración de la experiencia y de la conducta en las personas que buscan ayuda. Únicamente personas expertas, capaces de facilitar y estimular el aprendizaje compartiendo iniciativas y responsabilidades, y que se consideren ellas mismas en continuo aprendizaje y no “maestras”, podrán facilitar el proceso de reintegración.

La actitud positiva incondicional:
En mayor o menor grado, los diversos sistemas psicoterapéuticos conceden gran importancia a la expresión libre y espontánea de la persona que recibe ayuda, pero divergen en la metodología para estimular dicha expresión. La permisividad de psicoterapeuta para facilitar la manifestación de la experiencia implica de su parte no emitir juicios de valor, explícitos o implícitos, sobre la persona o sobre su conducta. Esta permisividad ha sido una de las características del proceso psicoterapéutico en las distintas corrientes analíticas En los procesos de modificación de la conducta, la permisividad queda circunscrita por los límites que impone, con toda claridad y según su criterio, el ingeniero o modificador, quien desde el principio refuerza los repertorios de conductas apropiadas y procura inhibir las que no lo son, de acuerdo con los objetivitos establecidos. A la persona se le permiten exclusivamente conductas que contribuyan a la formulación y aplicación del programa, (Frank, 1961).

En el enfoque centrado en la persona, la actitud positiva incondicional puede ser descrita no sólo como permisividad, sino más aún como una actitud de manifiesto interés y aprecio por todo o que la persona es, por todas sus conductas y por su comunicación. No es aprobación, ya que esta puede ser tan rechazante como la desaprobación, sino un interés genuino y manifiesto por todo lo que constituye la realidad interior y la exterior de la persona. Las mismas conductas y actitudes “destructivas” o “enfermas” son tan merecedoras de comprensión y aprecio como cualquier otra experiencia, ya que estas reacciones seudoadaptativas, defensivas o claramente autodestructivas o antisociales son producto de condiciones adversas que bloquean de algún modo el impulso básico hacia el crecimiento y desarrollo inherente a todos los organismos vivos.

Las contraposiciones estructurales que Freud introdujo entre las fuerzas impulsivas del organismo, por una parte y las depresiones del ambiente por la otra, así como las fuerzas adaptativas del mismo organismo, son constructos conceptuales que ayudan a comprender el aparato psíquico, pero oscurecen la realidad comprobable del impulso básico hacia el crecimiento, hacia la satisfacción y hacia el goce de la vida en todos los niveles de la conciencia. Impulso objetivo y evidente en los organismos vivos y sus distintas especies, consciente en el hombre y que subyace a todas las estructuras y procesos en la evolución de la vida (Tetllhard de Chardin, 1959).

Cuando el impulso es obstaculizado por circunstancias adversas internas o ambientales, puede hacerse destructivo si no encuentra cauces para promover la adaptación y el crecimiento. Desde este enfoque, la patología es entendida como un producto del mismo impulso hacia el crecimiento, cuando este impulso no encuentra los canales adecuados para propiciar la adaptación y el crecimiento. Como el vapor de una caldera cuya función es mover una turbina, puede quemar o destruir la caldera si no encuentra los canales adecuados de salida.

Freud explicó, en función de las fuerzas instintitvas básicas del organismo, las estructuras adaptativas del “yo”. Hartman, en cambio, atribuyó un origen autónomo a tales estructuras. El hecho es que ni las fuerzas instintivas ni las estructuras adaptativas ni las presiones ambientales pueden ser bien comprendidas si se les considera de forma separada y no como integrantes de un solo impulso hacia el crecimiento y evolución en los organismos y en sus especies, cuya manifestación más importante fue la aparición y el desarrollo de la vida consciente (Theilhard de Chardin, 1951).

La aceptación incondicional de este impulso hacia el crecimiento en toda conducta de la persona que busca ayuda psicoterapéutica, facilita que la experiencia subjetiva de ésta resulte comprensible y manejable. Cuando la persona descubre que todo en ella, aún su llamada patología es producto de dicho impulso y se la recibe con una actitud positiva incondicional; en tanto que su experiencia, su comunicación y su conducta no sólo merecen sino que reciben genuino aprecio por parte del psicoterapeuta, los recursos de esta persona, en el presente, se van movilizando para hacerla crecer en autoestima, ampliar el ámbito de su conciencia, establecer pautas más constructivas de funcionamiento y lo que es más importante, para sentir hacia sí misma y hacia los demás la actitud positiva incondicional que está experimentando en la relación terapéutica. Introyecta o internalizar esta actitud positiva y aprende a quererse a sí misma, no como “debería ser”, sino como realmente es.

En la persona que recibe ayuda, el reforzamiento de esta actitud de aceptación, aprecio y afecto hacia sí misma por lo que realmente es, constituye el núcleo de la psicoterapia. Tener como objetivo el establecimiento de repertorios de conducta “apropiados” y descuidar el reforzamiento de esta actitud de estima de la persona hacia sí misma, equivale a curar las hojas de un árbol descuidando el tronco, cuya médula es causa de la enfermedad del follaje.

Los sistemas de ayuda, de orientación o de psicoterapia que privan a la persona de experimentar aprecio por sí misma, por su “patología” como una reacción seudoadaptativa, por sus descubrimientos e inclusive por sus propias equivocaciones, aunque proporcionen insights sobre las causales de los síntomas, o propongan y refuercen pautas de conducta o modelos de acción más adecuados y satisfactorios, sabotean sus esfuerzos al retacearle la satisfacción de la necesidad de autoestima, tan importante para subsistir psicológicamente sana, como el aire que respira para mantener la vida.

Resulta difícil, en verdad, mantener una genuina actitud positiva incondicional hacia el comportamiento global de otra persona, cuando no se acepta que ésta tiene la capacidad para orientar su propia existencia; y se cree que son únicamente circunstancias fisiológicas o del ambiente las determinantes de la conducta. Si se asume que la persona que está obviamente condicionada por el medio no es responsable de alguna forma de sus propias acciones, entonces lo único importante si es manipular las circunstancias, sean biológicas o ambientales, para producir los cambios apropiados. Sin embargo, la conciencia de libertad, en toda persona, a pesar de los condicionamientos determinantes conscientes o inconscientes, es algo ineludible.

Los sistemas psicoterapéuticos que no aceptan la existencia de la opción libre en el organismo humano, por lo menos se verán forzados a aceptarla como si fuera un hecho real, del cual no se podrá prescindir en la práctica (Skinner, 1970), para que el proceso psicoterapéutico pueda tener resultados favorables y persistentes.

Tanto la permisividad como la actitud positiva incondicional parecen tener sus límites en todas las corrientes psicoterapéuticas. Así, la palabra incondicional puede ser la más adecuada para calificar esta actitud desde el enfoque centrado en la persona. Más adelante analizaré (nos dice el autor), sin embargo la conveniencia de mantener este calificativo.

En la práctica psicoterapéutica emanada de las orientaciones analíticas, la permisividad tiene límites muy claros. Se permite y se estimula la expresión catártica de sentimientos y emociones y cualquier forma de expresión o manifestación verbal de la experiencia. Sin embargo, no se tolera la actuación de los sentimientos como tampoco otras conductas que, en la sala de consulta, parezcan inapropiadas al analista conforme a criterios teóricos, profesionales o éticos. Los modificadores de la conducta, desde la misma formulación del contrato profesional de ayuda, marcan los límites apropiados a la conducta de la persona en la sala de trabajo.

Estos límites varían considerablemente según los criterios de las muy distintas corrientes conductuales (Eysenck, 1960; Wolpe, 158; Bandura, 1961; Uliman y Krasner, 1965).

En el sistema centrado en la persona, la actitud positiva incondicional del psicoterapeuta no tiene más límites que aquellos que la misma actitud positiva incondicional hacia sí mismo impone a la otra persona. Los límites no derivan de modelos teóricos o de la conveniencia de imponer a otro, normas éticas o profesionales que el psicoterapeuta considera convenientes para sí mismo y para los demás, sino de un llano claro y personal reconocimiento del propio derecho a actuar en congruencia con las propias convicciones.

Los límites no se fijan conforme a verdades o principios preestablecidos, sino conforme a convicciones personales de las cuales el psicoterapeuta asume la responsabilidad completa. En este sentido, la relación psicoterapéutica adquiere las características de la más sana convivencia entre los hombres. Los límites de la libertad individual están marcados por el derecho que tienen los demás miembros del grupo a su propia libertad. En caso de conflicto entre las libertades individuales, el criterio del bien común o mayor bien alcanzable para todos los miembros de grupos, base de toda sociedad, prevalece sobre la conveniencia individual. En otras palabras, la persona que busca ayuda experimenta de inmediato la vivencia de ser aceptada incondicionalmente en todas las dimensiones de su propia experiencia, pero también experimenta que su conducta tiene límites al convivir armoniosamente con otros ser libre.

La Autenticidad:
En la práctica psicoterapéutica generalmente se acepta que la mayor autenticidad o correspondencia entre lo que una persona percibe y lo que dice de sí misma es índice de buen funcionamiento psíquico. En realidad, el que llegue a existir un alto grado de esta correspondencia en la comunicación de las personas es uno de los objetivos importantes del proceso psicoterapéutico que está enfocado a que la persona que recibe ayuda, en la misma relación con el psicoterapeuta, se vaya liberando del conflicto y de la inconsistencia entre lo que experimenta y l oque expresa de sí misma.

¿Cómo se genera o se impulsa esta autenticidad o esta congruencia?. Las distintas corrientes y orientaciones psicoterapéuticas parecen diferir notablemente en la respuesta, no sólo por sus afiliaciones teóricas o metodológicas, sino por su técnica y práctica profesionales que, además, difieren considerablemente de un psicoterapeuta a otros.

La participación del analista en el proceso es muy variada según las diversas corrientes emanadas de la teoría psicodinámica. Sin embargo puede decirse que para que un psicoanálisis sea considerado como tal es necesario que el analista no interactúe, sino que analice la comunicación de la persona que está recibiendo la ayuda psicoterapéutica. Más aún, la involucración interactual del analista con su paciente durante el proceso des considerada del analista con su paciente durante el proceso es considerada como manifestación de reacciones “contra-transferenciales” que interfieren con dicho proceso si no son también interacciones personales con su “paciente” para que este último pueda proyectar en él la conflictiva de sus relaciones interpersonales y su experiencia interna.

No involucrarse personalmente, si esto es posible, facilita estas proyecciones y garantiza la objetividad del análisis. El control emocional del analista debe además propiciar en él una expresión objetiva e intelectual de sus puntos de vista, de tal suerte que el permitirse reacciones emocionales o comunicaciones de tipo personal es considerado como signo de que su propio análisis no ha sido terminado.

En los distintos tipos de modificación o ingeniería de la conducta se toma en general la actitud del técnico frente al problema concreto. La tarea de éste consiste en identificar con claridad los distintos sistemas de reforzamiento que han generado y mantenido los deterioros en la conducta. Una vez identificados, se diseñan los nuevos sistemas reforzadores de conductas nuevas que reviertan el proceso deteriorante y establezcan y consoliden repertorios conductuales apropiados y consistentes. El técnico modificador tampoco interactúa de forma personal con la persona que solicita sus servicios profesionales, como no lo harían el arquitecto o el asesor en administración con su clientela.

El analista antes de llegar a serlo, se somete él mismo a un análisis riguroso. El modificador de la conducta, que yo sepa, no se somete a sí mismo a un proceso de modificación de sus propias pautas conductuales para llegar a ser un modificador. La preparación de este último es en parte académica y universitaria para familiarizarse con las diversas teorías del aprendizaje; y en la parte práctica, en los laboratorios, a fin de dominar la metodología experimental. Obtiene la práctica como modificador profesional de la conducta, en consultorios o clínicas en que la metodología del trabajo es muy semejante a la del laboratorio.

Desde hace tiempo hemos sentido la curiosidad de saber cómo manejan los ingenieros de la conducta sus propios procesos internos, los cuales teóricamente son considerados como inexistentes; qué valor adjudican a sus propias convicciones y a las decisiones que constantemente toman; con qué criterios evalúan sus propios repertorios conductuales. Estimo personalmente a los modificadores de la conducta que conozco, como profesionales serios y dedicados, pero estas preguntas que me intrigan han obtenido sólo respuestas evasivas y poco claras.

La investigación reciente (Rogers) ha demostrado que la relación psicoterapéutica es, ante todo, una relación de comunicación entre dos personas. Y como el objeto de esta relación, desde el punto de vista de la persona que recibe ayuda, no es llegar a serun técnico ni un analista sino llegar a funcionar mejor como persona humana, únicamente aquellos aspectos de la conducta del psicoterapeuta que lo manifiestan como persona tendrán influencia directa y predominante en la otra persona.

El psicoterapeuta que es capaz de escuchar con atención no dividida, de mostrar genuino aprecio portados y por cada uno de los elementos de la comunicación que recibe, de clarificar y ordenar esta comunicación sin distorsionarla; al mismo tiempo que facilita una amplia y profunda expresión de la experiencia de su cliente, favorece que dichas actitudes sean poco a poco introyectadas y se conviertan así en el elemento básico del proceso de reconstrucción.

La condición indispensable para que el psicoterapeuta pueda ser un agente facilitador del cambio favorable y permanente es que él mismo esté genuinamente en búsqueda de su propio crecimiento. Que conozca las áreas de su propia problemática personal y el efecto que éstas producen en sus relaciones de ayuda, y que esté trabajando por encontrar sus propias soluciones constructivas. Que esté procurando crecer en honestidad y autoestima, que vaya asumiendo creciente responsabilidad por las decisiones de su vida y esté intelectual y visceralmente persuadido de que lo que es bueno para él mismo no necesariamente lo es para los demás.

La técnica en manos de un profesional, auténtico y genuino en la relación interpersonal psicoterapéutica, es un instrumento de valor incalculable para facilitar el desarrollo del proceso. En cambio, esa misma técnica en manos de un psicoterapeuta no acostumbrado a manifestarse como persona real, en la relación de ayuda obtiene resultados muy parciales y a muy largo plazo.

La autenticidad no sólo no opaca la seriedad y el profesionalismo de la relación, sino que coloca a estos atributos en sus perspectivas más reales. Todo proceso psicoterapéutico tiene como objetivo elevar el nivel de autenticidad en las personas que se benefician de él. Tanto la práctica como la investigación sugieren que el mejor reforzador de la comunicación auténtica es la conducta del propio terapeuta (Clark huff, 1974). La autenticidad en la relación interpersonal quita al terapeuta tonos dogmáticos y autoritarios al manifestar sus puntos de vista, lo hace más humilde y modesto al emitir sus hipótesis o hacer interpretaciones. Consciente de que en la comunicación siempre hay elementos que desconoce, tendrá que manifestar sus percepciones de forma tentativa, abierto a entender más. Tendrá que bajarse del sillón del maestro a la arena de la vida y aceptarse como un compañero de búsqueda.

El Reflejo en sus cinco modalidades (como técnica):
Una de las actividades de los terapeutas rogerianos es el reconocimiento y aclaración de los sentimientos asociados con las afirmaciones del cliente, la respuesta característica de este enfoque se indica con el nombre de “reflejo”, (espejear al otro). Reflejar consiste en resume, interpreta o acentuar la comunicación, manifiesta o implícita por el cliente, la infinidad de este tipo de respuesta es satisfacer las condiciones necesarias y suficientes de la terapia y además de que facilita a la toma de conciencia autónoma de la experiencia vivida por el cliente ya que los problemas psicológicos que enfrenta el cliente se debe en gran medida a una simbolización o representación defectuoso de lo que realmente siente.

El Reflejo.
Instrumento que operacionaliza la comprensión empática. Cuando el terapeuta trata de revelar las percepciones del cliente para que estas se vuelvan claramente concientes y se de cuenta cómo éstas guían su conducta y favorecen su autoescucha, estamos hablando de la técnica del reflejo. El reflejo (Vela, 1979 en Mariscal, 2001), se define como un intento por parte del terapeuta por expresar en palabras nuevas, las actitudes esenciales expresadas por el cliente.

No es necesario reflejar tanto el contenido, es decir las racionalizaciones, representaciones ideológicas y datos en general, que sí pueden ser de mucha utilidad en el análisis posterior que hacemos del proceso terapéutico. Básicamente se trabaja con los sentimientos pero estos son como las olas del mar, que esconden riquezas más profundas; Sentimientos subyacentes no claramente expresados, actitudes que se toman frente a los problemas, percepciones y enfoques sobre nuestras relaciones con el mundo y con los demás, la comprensión de sí mismo (Mariscal, 2004)

Valores del reflejo (Mariscal, 2004):
1.- Al principio de la entrevista produce una sensación profunda de ser comprendido, de una manera antes nunca experimentada.

2.- La función del terapeuta es la de devolver al cliente su auténtico Yo reflejándolo como en un espejo y hacerle capaz, ayudado por esta nueva percepción, de rehacerse. El reflejo objetiva la imagen de la persona , de sus relaciones y de su conducta. La reflexión personal sobre todo esto no supera los límites de nuestra interioridad, el reflejo al provenir de otra persona pero al no dar sino los datos que nosotros mismos hemos expresado objetiva la imagen y posibilita una comprensión más realista de nosotros y de nuestra conducta.

3.- Es muy importante convertirse en la conciencia reflexiva del otro, ayudando a volverse sobre sí mismo para llegar a los más íntimos sentimientos, aclararlos y resolverlos. El reflejo coloca en la persona la responsabilidad de asumir su mundo de valores, basados en su propia experiencia.

4.- El reflejo es el mecanismo más apropiado para establecer la relación pues evita el campo valorativo y se ubica en el tipo de respuestas llamadas comprensivas.

Tipo de reflejos (Mariscal, 2004)
1.- Reflejos simples: Se refieren a una devolución verbal del eje de lo dicho por el cliente, como síntesis aclaratoria para favorecer el discurso y la autoconexión.

2.- Reflejos elucidatorios, poseen el sentido de esclarecer y resumir cognitivamente lo dicho. Dar luz, aclarar lo que el cliente no ve pero ha expresado.

El terapeuta deduce lo que le pasa al cliente, se diferencía de la interpretación en que es una deducción que se basa en conocimientos que la persona nos entrega y no se basa en conocimientos que posee el terapeuta (Vela (1979, en Mariscal, 2004) lo llama Reflejo Aclaratorio y distingue los siguientes tipos:

♣ Ambivalente, cuando el cliente tiene dos situaciones emocionales encontradas
♣ Inmediato, contingente a lo expresado por el cliente.
♣ Sumario, resumen pequeño de lo dicho por el cliente.
♣ Bifurcativo, mostrarle al cliente dos posibilidades, dos caminos.
♣ Andadura, aclarar algo implícito, ir un poco más allá de lo que el cliente ha expresado.
♣ Gestalt, plantear lo opuesto a la expresión del cliente.
♣ Terminal, al final de la sesión devolver todo lo dicho por el cliente en resumen.

3.- Reflejos de sentimiento, apuntan a resumir la captación por parte del terapeuta de las emociones implícitas en el intercambio dado en consulta, con el objetivo de favorecer una toma de conciencia de lo emocional en juego.

4.- Reflejos icónicos, permiten la simbolización de una experiencia difícil de verbalizar, a través de íconos como ser metáforas, imágenes, objetos presentes.

5.- Reflejos evocativos, buscan hacer presente una experiencia pasada con el fin de simbolizarla en el aquí y ahora.

¿Por qué un individuo que busca ayudase modifica en sentido positivo al participar en una relación terapéutica que contiene estos elementos?. A medida que descubre que alguien puede escucharlo y atenderlo cuando expresa sus sentimientos, poco a poco se torna capaz de escucharse a sí mismo. A medida que se abre a lo que sucede en él, adquiere la capacidad de percibir sentimientos que siempre había negado y rechazado –autoconcepto-. Al aprender a escucharse también comienza a aceptarse. Al expresar sus aspectos antes ocultos, descubre que el terapeuta manifiesta un respeto positivo e incondicional hacia él. Lentamente comienza asumir la misma actitud hacia él mismo, aceptándose tal como es y, por consiguiente, emprende el proceso de llegar a ser. Por último, a medida que captaron más precisión sus propios contenidos, se evalúa menos, va logrando mayor coherencia, puede moverse más allá de las fachadas que hasta entonces lo ocultaban, abandonar sus conductas defensiva y mostrarse como es –Autoaceptación- Rogers, 1961)

Tendencia actualizante:
El individuo en un clima psicológico que permita a las personas a ser, es libre de elegir cualquier dirección, pero en la realidad escoge formas positivas y constructiva. Por eso cuando se proporciona este clima propicio, se está tropezando con una tendencia –en algunos casos latente- que impregna toda la vida orgánica, una tendencia a llegar a ser toda la complejidad de la que el organismo es capaz (Rogers 1978). Todo el enfoque centrado en la persona descansa en esta confianza básica en el organismo, la “tendencia actualizante”. Bien que el estímulo provenga de dentro o de fuera, bien que el ambiente sea favorable o desfavorable, los comportamientos de un organismo pueden considerarse en la dirección del mantenimiento, el desarrollo y la reproducción de sí mismo. La tendencia actualizante puede ser torcida o quebrada, pero no puede ser destruida sin destruir el organismo. Es este tipo de formulación una base filosófica para el enfoque centrado en la persona (Rogers, 1978).

Captación Intuitiva (Tomar consciencia):
¿Cómo se crea y mantiene una perturbación?. El terapeuta está siempre muy alerta a la comprensión del autoconcepto del cliente y descubre que su evolución ha sido afectada por juicios adversos de otros (personas criterio), este autoconcepto lejos de representar al yo organísmico refleja en vez los prejuicios de las otras personas, “deberías, tendrías”. El cliente ha aprendido desde niño a dudar de la validez y aceptabilidad de sus propios pensamientos y sentimientos por miedo a ser rechazado, necesita aprobación y afirmación, pero la única forma que tiene es negar las señales que emanan de su organismo (Mearns & Thorne, 1988).

Con el transcurso de los años quedan muchas cápsulas no resueltas que se llaman todos congelados; se forman como una especie de capas con la terapia se debe llegar al problema original pasando por todas estas capas. Así como por el lenguaje se deterioro el sí mismo, por el lenguaje debe salir y corregirse (Poggio, 1998). Entonces, una persona se perturba cuando su yo organismito y su autoconcepto están en conflicto, el cual se manifiesta mientras el individuo busca preservar y consolidar este autoconcepto para fortalecer su propia sensación de seguridad, evitando así la crítica y el rechazo.

Al principio de la terapia la persona vendrá con varios problemas, aquí están todos los congelados que tienen que salir a través del lenguaje. En el transcurso de la relación terapéutica, se debe llegar al sí mismo destruyendo los todos congelados, logrando que la persona saque de sí los valores introyectados que no son suyos sino de las personas criterio (Poggio, 1998).

La captación intuitiva supone la comprensión repentina de una situación, pero de una manera intuitiva, es decir, sin necesidad de seguir los pasos de un proceso de razonamiento, la cual no se alcanza hasta haber logrado el reconocimiento y la aceptación de todo lo que uno es. Por lo tanto, consiste en una serie de aprendizajes, tales como el conseguir una comprensión nueva del sentido que tienen los síntomas de comportamiento y comprender los propios modelos de conducta más frecuentes. La experiencia de catarsis durante el proceso terapéutico puede levar a la captación intuitiva, una vez que los sentimientos son aceptados se está capacitado para describir las experiencias que los provocaron (todos congelados). Ya no existe la necesidad denegar aquellos sentimientos que no son aceptables socialmente o que no están en conformidad con el Yo ideal. Por consiguiente, el cliente está preparado para integrar sus experiencias acumuladas, llega a ser una persona menos dividida, con un comportamiento más consistente, en el que cada sentimiento y acción tiene una unidad con los demás (Rogers, 1978). Al finalizar el proceso terapéutico, el cliente habrá cambiado, es decir, se habrán desecho sus todos congelados (Poggio, 1998).

Características de la Terapia Centrada en la Persona:
El foco de atención se centra en la persona, no en el problema. Su finalidad no consiste en resolver un problema concreto, sino en ayudar al individuo a crecer, para que pueda enfrentarse con el problema actual y con los que surjan posteriormente de una manera más coherente. En otras palabras, lograr una estabilidad personal como para enfrentarse con un problema con mayor independencia y responsabilidad y de una manera más organizada (Rogers, 1978)

Concede una importancia mayor a los elementos emocionales, al sentimiento, más que a los intelectuales, en una situación concreta. La mayoría de las inadaptaciones no son debidas a razones intelectuales, sino que el conocimiento es ineficaz porque queda bloqueado por las satisfacciones emocionales que la persona encuentra en su inadaptación del momento. Todas nuestras expresiones verbales van siempre acompañadas de una carga emocional. Debido a ello, cuando el orientador responde a nivel intelectual a las ideas expresadas por el cliente, bloquea la manifestación y actitudes con carga emocional y tiende a definir y a resolver los problemas desde él, inútilmente, ya que con frecuencia no son la verdadera respuesta para el cliente.

Por otro lado, cuando el terapeuta se mantiene alerta constantemente, y responde al nivel afectivo, le da al cliente la sensación de ser profundamente comprendido, lo capacita para expresar nuevos sentimientos y lo conduce eficazmente a las raíces emocionales de su problema de adaptación, (Rogers, 1978).

Otorga una importancia mayor a la situación inmediata que al pasado de un sujeto, los modelos de comportamiento emocional de una persona, se manifiestan igualmente en su adaptación presente e incluso durante el tiempo de la entrevista. Es curioso que cuando no existe una exploración de los hechos históricos, surge una imagen más adecuada del desarrollo dinámico de la persona, a través de los contactos terapéuticos (Rogers, 1978).

La relación terapéutica es en sí mismo una experiencia de crecimiento; aquí la persona aprende a comprenderse así misma, a tomar decisiones importantes independientemente a relacionarse satisfactoriamente con los demás de una manera más adulta. Este tipo de terapia no es una preparación para el cambio, es ya cambio (Rogers, 1978).

La terapia no se basa en una relación médico-paciente, caracterizada por el diagnóstico experto y el consejo lleno de autoridad por parte del médico, con la aceptación sumisa y dependiente del paciente (psicoterapia directiva). Al contrario, el terapeuta no puede mantener una relación de ayuda psicológica, al mismo tiempo que tiene algún tipo de autoridad sobre el cliente. Nótese el empleo de “cliente” y nunca el de “paciente”, ya que el individuo que acude para recibir ayuda no es un enfermo sino una persona que por diversos motivos se encuentra en un momento difícil de su proceso madurativo y le falta una percepción clara de quién es y de su situación vital (Rogers, 1978).

La ayuda psicológica no directiva está basada en el convencimiento de que el cliente tiene derecho a elegir sus propias metas en la vida. Si éste consigue a través de la experiencia de una relación de ayuda, un grado suficiente de captación intuitiva como para comprender el estado de su situación real, él mismo puede elegir el método que considere más adecuado para adaptarse a ella y ser capaz de enfrentarse con los problemas futuros (Rogers, 1978).

La psicoterapia no-directiva se caracteriza por el predominio de las actividades del cliente, ya que éste interviene exponiendo sus problemas durante la mayor parte del tiempo. Las técnicas más importantes empleadas son aquellas que ayudan al cliente a aceptar y comprender sus sentimientos, actitudes y modelos de respuesta y que lo animan a hablar sobre ellos. El terapeuta puede conseguir esto expresando con otras palabras y clarificando el contenido de lo expuesto por el cliente (reflejos). Con frecuencia pedirle que exprese sus sentimientos sobre ciertos temas, con menos frecuencia hacer preguntas concretas para obtener información, y a veces proporcionar información o explicaciones sobre la situación del terapeuta (Rogers 1978).

El terapeuta:
Si la terapia fuera inmejorable, intensiva y totalizadora, ello significaría que el terapeuta ha sido capaz de iniciar una relación subjetiva e intensamente personal con su cliente y que se ha relacionado con él como una persona con otra persona. En el ámbito clínico se desarrollan diagnósticos elaborados en los que se considera a la persona un objeto. Para el enfoque centrado en la persona no es útil ni satisfactorio interferir en la experiencia del cliente con explicaciones diagnósticas, interpretaciones, sugeridas o consejos. Si se considera a la persona como alguien estático, ya diagnosticado y clasificado, ya modelado por su pasado, se contribuye a confirmar esta hipótesis limitada. Si en cambio, se lo acepta como un proceso de transformación se lo ayuda a confirmar y realizar sus potencialidades (Rogers, 1961).

El terapeuta centrado en la persona, no se considera experto y va hacer todo lo que pueda para evitar caer en ese error, porque de lo contrario sería negar un supuesto de este enfoque, es decir, que se puede confiar en que el cliente sabrá encontrar su propio camino si tiene en el terapeuta el compañero adecuado que lo hace sentir seguro y aceptado. Para el orientador es importante buscar compartir el poder, esto tiene que ver con todos los aspectos de la relación y el ambiente donde se desarrolla la misma. El terapeuta se muestra genuino, no pone fachada profesional ni personal, así desalienta al cliente a que lo vea superior. Por ende, la persona tiene más posibilidad de encontrar sus propios recursos en sí misma y no se agarra a las expectativas de que el terapeuta proveerá las respuestas para él (Mearns & Thorne, 1988).

Habilidades del terapeuta.
Entre las cualidades facilitadotas para los terapeutas efectivos que propone Rothstein (1988), están en primer término la empatía, la consideración positiva incondicional y la congruencia, a las cuales me referí anteriormente; entre las otras habilidades figuran:

♣ Concreción.- Insistir en lo preciso, lo personal. Ayudar a entrar en áreas sensibles y a entregarse profundamente a la naturaleza de los sentimientos, lo cual evoca fuentes catarsis y lleva a revelaciones profundas.

♣ Confrontatividad.- Significa desafiar a los clientes con sus discrepancias (lo verbal/lo no verbal, las distorsiones, las conductas evitativas, las evasiones) haciéndolo con franqueza pero con calidez, para facilitar el autoanálisis.

♣ Potencia.- Significa la fuerza de estar presente, la vibración que emana de un terapeuta comprometido, autoconfiado, autoasegurado. Los clientes se sienten seguros en su presencia y se permiten expresar emociones dolorosas.

♣ Inmediatez.- El aquí y el ahora de las comunicaciones entre terapeuta y cliente, específicamente en referencia a los aspectos de sus interacciones y relaciones.

♣ Autodevelación.- En momentos cruciales, los terapeutas comparten algo de sí mismos en beneficio de sus clientes, comunican indirectamente que ambos tienen experiencias, pensamientos y sentimientos similares, y que por lo tanto pueden ser reales y abiertos mutuamente, lo cual facilita la autoexploración.

♣ Calidez .- Aceptación positiva incondicional + inmediatez. Transmitir consideración por los clientes a través del lenguaje verbal como del no verbal.

♣ Autoactualización.- Una persona autoactualizada sería la que ha resuelto los conflictos más grandes de su vida y disfruta de una satisfacción básica de vivir. Esto se va logrando poco a poco, con cada cliente se aprende algo nuevo y se crece como persona.

El Proceso de la Terapia:
¿Qué ocurre durante él? ¿Qué sucede mientras duran las entrevistas? ¿Qué hace el terapeuta? ¿Y el cliente?. Los pasos que caracterizan el proceso terapéutico no son hechos aislados, los procesos se mezclan y superponen unos con otros (Rogers, 1978):

I.- El sujeto llega para recibir ayuda.- La persona ha hecho una decisión responsable de mucha importancia. Si es el mismo cliente quien se responsabiliza de la visita, también aceptará la responsabilidad de enfrentarse con sus problemas (Rogers, 1978)

II.- La situación de ayuda queda definida.- Se concientiza al cliente que el terapeuta no tiene las respuestas sino que la psicoterapia le provee de un espacio donde él puede con ayuda, llegar por sí mismo a la solución de sus problemas (Rogers, 1978)

III.- El terapeuta fomenta la libre expresión de los sentimientos que acompañan al problema (catarsis).- No obstaculizar las manifestaciones de sentimientos negativos, los cuales se expresan libremente si el terapeuta es capaz de hacer que el cliente capte, que la hora de terapia es verdaderamente suya. Una de las metas más significativas de cualquier experiencia de psicoterapia es la de sacar a la luz aquellos pensamientos y actitudes, sentimientos e impulsos cargados emocionalmente, que están relacionados con los problemas y conflictos del individuo. Esta meta se complica por el hecho de que las actitudes superficiales y las que se expresan fácilmente, no son siempre las más significativas. Por consiguiente, el terapeuta debe estar preparado para ayudar al cliente a que exprese adecuadamente los sentimientos más profundos que le afectan.

IV.- El terapeuta acepta, reconoce y clarifica estos sentimientos negativos: Debe intentar a través de lo que dice y de lo que hace, crear una atmósfera en la que el cliente sea capaz de reconocer que tiene sentimientos negativos y aceptarlos abiertamente como parte de sí mismo, en vez de proyectarlos a otros o esconderlos. Clarificar estos sentimientos sin interpretar su causa o analizarlos (Rogers, 1978)

V.- Cuando los sentimientos negativos han sido expresados en su totalidad, surgen expresiones vagas y tentativas de impulsos positivos que promueven el crecimiento.- El cliente admite sus sentimientos negativos tal y como son, entonces, al no tener que seguir probando que es inútil y anormal, podrá analizarse a sí mismo más fácilmente y descubrirá sus cualidades más positivas (Rogers, 1978)

VI.- El terapeuta acepta y reconoce los sentimientos positivos expresados, de la misma manera que aceptó y reconoció los negativos. Las intervenciones moralizantes no caben en este tipo de terapia. Los sentimientos se acogen como integrantes de la personalidad, lo que da al individuo la oportunidad, por primera vez en su vida, de comprender cómo es (Rogers, 1978)

VII.- La captación intuitiva (insight), la comprensión del propio Yo y su asunción. Proporciona posconocimientos sobre los que el individuo construirá nuevos niveles de integración de la experiencia acumulada (Rogers, 1978)

VIII,. Mezclado con el proceso decantación intuitiva se da un proceso de clarificación de las decisiones y de los modos de acción posibles. Esencialmente el individuo parece decir “esto es lo que soy, y lo veo mucho más claramente, pero ¿Cómo puedo reorganizarme de otra manera?”. La función del terapeuta es aquí ayudar a clarificar las diferentes elecciones que se pueden realizar, y reconocer el sentimiento de miedo y la falta de valor para llevar adelante lo que el individuo experimenta (Rogers, 1978)

IX.- La iniciación a acciones positivas pequeñas pero altamente significativas.- Una vez que se consigue la captación intuitiva, las medidas que se toman generalmente suelen ser muy adecuadas ala nueva comprensión. La captación intuitiva lleva consigo la elección entre metas que proporcionan una satisfacción inmediata y temporal y las que le ofrecen a largo plazo pero que son más duraderas. (Rogers, 1978).

X.- Los pasos restantes no requieren demasiada atención.- Desarrollo de la captación intuitiva, es decir una comprensión más completa y adecuada de uno mismo.

XI.- Existe una acción positiva e integradora cada vez mayor por parte del cliente. Menos miedo para tomar decisiones y mayor confianza para tomar posturas por sí mismo. El terapeuta y el cliente trabajan juntos, ya no queda dependencia.

XII.- Existe una posibilidad cada vez menor de recibir ayuda y un reconocimiento por parte del cliente de que la relación debe terminar. El terapeuta le ayuda a clarificar esta sensación, aceptando y reconociendo el hecho de que es él mismo quien ahora se hace cargo de su propia situación con mayor confianza, y que ya no se ve la necesidad reprolongar las visitas por más tiempo (Rogers, 1978).

Hasta la próxima,

Doral.