domingo, 6 de febrero de 2011

Elementos de la Investigación



Elementos de la investigación


La parte fundamental de toda investigación es el problema, consta de dos partes:
1.- El Título y,
2.- El Planteamiento del problema.

El título, es la presentación racional de lo que se va a investigar, precede al plan de la investigación y debe presentar una idea clara y precisa del problema, es decir, en forma rápida y sintética nos presenta el problema a tratar y debe realizarse con el siguiente criterio: “A mayor extensión, menor comprensión y viceversa” Por tal razón si el título es muy largo conviene reducirlo a pocas palabras y clarificarlo con un subtítulo.

Inicialmente el título debe formularse en forma tentativa e interrogativa, pero para la ejecución del diseño éste ya ha de ser definitivo, la presentación definitiva del título ha de hacerse en forma declarativa.

Generalmente existen tres maneras para formulación de un título:
1.- Por síntesis; cuando condensa la idea central de la investigación.
2.- Por asociación; cuando se relaciona con otra idea o ideas en torno a la investigación
3.- Por antítesis; o sea, cuando se presenta todo lo contrario de lo que se va a tratar en la investigación.

Conviene tener en cuenta que en ningún momento el título debe conducir al engaño por parte de las personas que lo interpretan.

Entonces al problema (que siempre es derivado de una necesidad), le precede un título y un planteamiento, que requiere de una descripción, elementos y una formulación.

Debe haber objetividad ante la dificultad; la objetividad es la actitud básica del investigador. Un problema de investigación no debe ser afectado por la subjetividad del investigador; la investigación no pretende resolver problemas personales, a no ser que éstos sean el objeto de la investigación.

La objetividad nos exige tomar el tiempo necesario para entender la complejidad de la dificultad, y conociendo la realidad de la dificultad, llegar a conocer los diversos factores que inciden en ella.

El planteamiento del problema pone de manifiesto tres aspectos que deben tenerse en cuenta desde el principio:
1.- Descripción del problema
2.- Elementos del problema, y
3.- Formulación del problema.

Descripción del problema:
No se pueden plantear problemas de investigación a espaldas de la realidad que se investiga. Un problema investigable es un punto de conflicto conectado con una situación de dificultad en la que hay una duda por resolver y puede preverse dos o más soluciones. (Aquí está una labor importante para psicólogo actual, al que le interesa conocer la precisión y exactitud del problema, después de haberlo descrito y planteado, ¿Qué hace con él?).

La descripción del problema es la ambientación de la realidad del problema, en relación con el medio dentro del cual aparece. Implica conocimiento más o menos adecuado a la realidad. La descripción presenta todos aquellos puntos que unen circunstancia-problema en relación con la investigación.

Cuando se describe un problema se hace ambientación de todas aquellas características que presentan incidencia en el tratamiento del problema y a partir del cual se formularon hipótesis, variables, formulación del problema y respaldo teórico. El reconocimiento de una situación problemática proporciona un punto de partida, pero antes es necesario aislar, pensar y aclarar los hechos que originan el problema. El investigador debe determinar límites razonables, para ello puede descomponer la pregunta original en varios interrogantes secundarios.

Cuando el investigador describe su problema, presenta los antecedentes del estudio, las teorías en las que se basó y los supuestos básicos en los que se apoya el enunciado del problema. Debe aclarar en particular qué personas, materiales, situaciones, factores y causas serán consideradas o no. Un enunciado completo del problema incluye todos los hechos, relaciones y explicaciones que sean importantes en la investigación. Hay que encuadrarlo en un enunciado descriptivo o en una pregunta que indique con claridad qué información ha de obtener el investigador para resolver el problema.

El flujo del planteamiento del problema nos pone de manifiesto la necesidad que existe en conectar una dificultad específica con una serie de dificultades. En todo problema hay circunstancias y dificultades, se debe analizar profundamente cada circunstancia para ver con qué se relaciona, persona, cosa, lugar, evento o tiempo, dependiendo de las características del problema, categoría o enfoque perspectivo, etc.

Al hablar de la dificultad de la cual surge un problema de investigación, Alberdi anota: “Dentro de la complejidad de una situación de dificultad, debemos ir separando diversos aspectos. Uno de los métodos es el de individualizar puntos de conflicto de la forma más concreta posible, se trata de atender individualmente los diversos factores que intervienen en la dificultad de la cual nos ocupamos, a fin de examinar los diversos puntos concretos de conflicto para ver si se encuentran o no problemas investigables”

¿Pero qué es un problema investigable?
Un problema investigable, es un punto de conflicto conectado con la situación de dificultad, en el que hay una situación de duda y para el que se ven dos o más posibles soluciones.

Un punto de conflicto en la situación de dificultad ante la que nos encontramos, no es un problema investigable, a no ser que haya duda acerca de la solución que conviene aplicar.

Si ya se tiene o se ha determinado el modo como hay que resolver el conflicto, no es necesario investigar más; es decir, si obteniendo en la investigación el resultado que sea, se va a tomar al final una decisión predeterminada inicialmente, ¿qué sentido tendrá la investigación?

La situación de duda presentada por un problema investigable, se refiere a la solución que conviene aplicar al punto concreto del conflicto. Si nuestra dificultad es teórica, la duda se aplicará a una verdad que aclara el punto oscuro, pero si la dificultad es de orden práctico la duda se centrará sobre una forma de solución del punto de conflicto.

Un punto de conflicto para ser un problema investigable implica la existencia y conocimiento de dos posibles soluciones, o más, entre las que no hay una preferencia específica, pues de existir ésta, ¿qué fin tendría la investigación?

Siempre para que un punto de conflicto sea un problema investigable, tendremos que encontrar diversas soluciones posibles y tener una duda razonable sobre cuál es la mejor; es decir, una duda que nos prepare para admitir que la solución mejor es una de la cual no habíamos sospechado al principio y cuya presencia resultó la de la investigación.

Veíamos que para poder hallar la mejor solución en una situación de dificultad, conviene detectar diversos puntos del conflicto conectado con la situación de dificultad. Detectado el punto de conflicto y sus posibles soluciones y si se presenta duda razonable sobre cuál será la mejor, nos encontramos frente a un problema investigable. Por tanto, después de afrontar situaciones de dificultad y haber conocido diversos aspectos y observado su contexto, debemos procurar detectar uno o más problemas investigables.

¿Cuándo se debe iniciar una investigación metodológica?
Cuando aún no logramos identificar problemas investigables, no estamos capacitados para iniciar una investigación metodológica, cuyos fines están claramente precisados y delimitados.

El investigador tiene que llegar a conocer mejor, en su conjunto la situación de dificultad, que aquellas personas que están dentro de ellas. En este sentido es fundamental la experiencia en el terreno o ciencia sobre la cual se va a investigar.

Generalmente, los problemas pueden identificarse de varias formas, siendo las más comunes la intuición y la deducción. La intuición nos hace ver posibles conexiones o relaciones de aspectos aparentemente no relacionados y la deducción se presenta cuando observamos que la situación de dificultad, bien sea teórica o práctica, ha sido abordada una o varias veces, desde uno o varios puntos de vista, por diversas investigaciones. Es decir, la investigación por deducción se realiza después de una investigación, en la cual el problema se presentaba por falta de conocimientos.
Se suele decir que un problema bien planteado, e un problema resuelto, lo cual es verdad, ya que generalmente así sucede en la realidad.

Muchas veces ocurre que los problemas no son investigables, es decir, se encuentran demasiado confusos debido a que la situación de dificultad es extremadamente complicada, tanto desde su punto de vista teórico como práctico, hasta el punto que se hace imposible plantear un problema investigable. De lo cual se deduce que “la investigación pura no existe o no sirve para nada” ya que ésta siempre se hará en relación con: DIFICULTAD, PROBLEMA E INVESTIGACIÓN.

Sugerencias de Van Dalen:
En relación con el análisis de una situación problemática, Van Dalen, sugiere tener en cuenta los siguientes aspectos, los cuales acompaña de un grafico ilustrativo:
Reunir los hechos en relación con el problema
♣ Determinar la importancia de los hechos.
♣ Identificar las posibles relaciones existentes entre los hechos que pudieran indicar la causa de la dificultad.
♣ Proponer explicaciones de la causa de la dificultad y determinar su importancia para el problema
♣ Encontrar, entre las explicaciones, aquellas relaciones que permitan adquirir una visión más amplia de la solución del problema.
♣ Hallar relaciones entre hechos y explicaciones.
♣ Analizar los supuestos en que se apoyan los elementos identificados.

¿Qué son los elementos del problema?
Son elementos, aquellas características de la situación problemática imprescindibles
para el enunciado del problema, es decir, sumados los elementos del problema, se tiene como resultado la estructura de la descripción del problema.

Para poder abarcar la búsqueda de una solución a un problema, el investigador debe precisar la naturaleza y las dimensiones del mismo. Para ello, se requiere reunir datos que se puedan relacionar con el problema y posibles explicaciones del mismo.

Para que la lista obtenida de los elementos del problema adquiera verdadero significado, el investigador procurará hallar las relaciones que existen entre los hechos, por una parte, y entre las explicaciones por la otra, y tratará de relacionar aquellos con éstas.

Después de enumerar los elementos que considere más importantes y de procurar hallar las relaciones existentes entre ellos, el investigador buscará datos que le permitan confirmar sus hallazgos, verificar la exactitud de sus conclusiones con respecto a la naturaleza del problema y determinar si no existen otros hechos, explicaciones y relaciones.

Luego de incorporar nuevos datos a la lista de elementos y eliminar los que considera carentes de importancia, el investigador realizará un profundo examen de los supuestos en que se basan los hechos, explicaciones y relaciones halladas.

La formulación del problema:
Una vez hecha la descripción de las circunstancias en la cual aparece la dificultad que da origen al problema, viene la parte final, es decir la elaboración o formulación del problema, la cual consiste en la estructuración de toda la investigación en su conjunto, de tal modo que cada una de sus piezas resulte parte de un todo y que ese todo forme un cuerpo lógico de investigación.

La primera fase en la formulación del problema: Es el descubrimiento de un problema necesitado de solución. El asunto elegido para la investigación es frecuentemente de tal envergadura que no pueden ser investigados simultáneamente todos los aspectos del problema. La tarea debe reducirse de manera que pueda ser abarcada en un solo estudio o dividida en cierto número de sub-cuestiones que puedan ser llevadas a cabo en estudios separados.

Reduciendo el problema a términos que pueden ser abordados en un solo estudios se procede a las fases de la investigación.

“Definir un problema significa especificarlo en detalle y con precisión. Cada cuestión y aspecto subordenado que deban responderse han de ser delimitados. Deben determinarse los límites de la investigación. Con frecuencia es necesario revisar estudios previos con objeto de determinar con exactitud lo que se ha de hacer. A veces es necesario formular el punto de vista o teoría educativa sobre la cual hade basarse la investigación”. Una vez definido el problema se hace necesario formularlo y redactarlo con el fin de contar a lo largo de la investigación con los elementos precisos y claramente detallados de los diversos aspectos de la definición. Al formular el problema se hace la presentación oracional del mismo, lo cual constituye una síntesis del problema.

¿Entonce en base en qué se formulan los problemas?
El problema se formula en base a las necesidades descritas y su relación con los elementos que se han detectado y tanto elementos como hipótesis tienen que ser compatibles entre sí en relación con la investigación.

Fernando Arias Galicia no dice: “Cuando un problema está bien formulado se tiene ganada la mitad del camino hacia su solución”

En la formulación del problema debe considerarse tanto el problema como todos los demás datos conectados con él. Para ello es necesario tener presentes todos los elementos del mismo. Se selecciona una serie de datos que están íntimamente ligados al problema., basando la selección en un marco teórico, es decir, aceptable con los demás datos. Si no existe un encadenamiento conceptual entre varios componentes, no será posible encontrar un significado a la investigación.

Siempre que se enuncia la formulación del problema debe hacerse en forma breve y debe incluir en forma nítida el punto de conflicto o problema en el que se va a centrar la atención y la relación con la situación de dificultad.

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada