lunes, 14 de febrero de 2011

¿Qué son y para qué sirven los Marcos Teóricos?




¿Qué son y para qué sirven los Marcos Teóricos?
(Continuación de la Unidad IV)

La investigación cuantitativa, grosso modo, busca medir y cuantificar y, a partir de ello, inferir o generalizar; su sustento filosófico teórico se encuentra en el positivismo. Por su parte, la investigación cualitativa busca la subjetividad, y explicar y comprender las interacciones y los significados subjetivos individuales o grupales.

Para explicar o comprender, los humanos necesitamos marcos referenciales en los cuales realicemos estas acciones. Así, pues, cuando ingresemos al terreno de la investigación cualitativa nos encontraremos con la necesidad de contar y conocer estos diferentes marcos interpretativos referenciales. Retomo aquí lo que dicen Ivonne Szasz y Susana Lerner:

“Se trata […] de acercamientos que se fundamentan en diversas corrientes teóricas de la sociología, la psicología, la antropología, la lingüística, etc., que muestran la realidad subjetiva y la realidad social, íntimamente relacionadas, donde se inscriben las conductas y acciones humanas.

A su vez, estos acercamientos parten de producciones teóricas distintas, como el constructivismo social, la etnolingüística, la etnografía, la fenomenología, la búsqueda de interpretaciones y significados, así como el uso de diversas técnicas de recolección y análisis de la información, con la observación participante, las entrevistas individuales o grupales. El análisis de textos y testimonios, la historia de vida, o bien la combinación de éstas con herramientas derivadas de la estadística (1996, pp 11-12)

La complejidad de las distintas vertientes de investigación cualitativa ha provocado amplias y diversas discusiones, así como debates. Por mi parte , al revisar diversos textos que abordan la investigación cualitativa y su metodología, me he percatado de una aparente confusión entre marcos teóricos y enfoques que sustentan este paradigma, y los métodos específicos que se pueden utilizar para la obtención de información. Fue precisamente esta confusión la que me motivó a clarificar mis propios conocimientos, y ulteriormente ofrecer una aclaración para otros.

La enumeración siguiente de ninguna manera pretende revisar exhaustivamente cada uno de los enfoques; sólo busca ilustrarlos, invitando al lector interesado a profundizar en el que logre interesarlo. No los considero técnicas, por lo que prefiero ubicarlos como marcos teóricos o interpretativos, dado que son paradigmas que nos hablan de una forma de ver, de enmarcar los fenómenos, y no necesariamente de un procedimiento para obtener datos o información, lo que caracterizaría a un método o a una técnica de recolección de información.

De hecho, éstos no son los únicos marcos que existen. Recientemente una alumna que prepara su proyecto para la maestría en Sexología Clínica me abordó planteando que su tema de interés es el estudio de la misoginia en pacientes suyos; sin embargo, siendo ella una terapeuta formada en la biomnémica, deseaba usar este marco referencial. Obviamente, esto resulta válido a pesar de que la biomnémica, como muchos otros marcos, no constituye un marco común cualitativo, por lo que no estará contemplada en este texto. Tal es la amplitud y riqueza que puede tener la investigación cualitativa.

Se puede comprender por tanto y dada la propuesta de este libro, la imposibilidad de abordar y profundizar en todos los marcos interpretativos. Sin embargo, a continuación enumeraré algunos de los reconocidos actualmente como principales, en el entendido de que no son los únicos posibles ni en este texto se logra más que esquematizarlos. Incluyo aquellos que se utilizan con mayor frecuencia, sobre todo dependiendo, como en todo proyecto de investigación, de la pregunta que el investigador intente responder al final de su estudio.

Thomas Schwandt, profesor y coordinador del Programa de metodología de Investigación en la Escuela de Educación de la Universidad de Indiana, propone clasificar los marcos interpretativos en dos grandes grupos: constructivistas e interpretativos.

Los marcos constructivistas comparten con los interpretativos su interés por la experiencia humana y la manera como los actores la viven, sólo que subrayan el hecho de que la verdad objetiva resulta de la perspectiva. El conocimiento y la verdad son creados por la mente, y no descubiertos por ella.

De ello se deriva el concepto de que los humanos construimos nuestro conocimiento. Así, Schwandt propone agrupar en esta categoría a corrientes que reflejan esta visión, como el constructivismo clásico, el radical y el social, el feminismo y la psicología de los constructos personales.

En mi opinión, en esta categoría cabe la teoría crítica, que al abocarse al estudio de las instituciones sociales, la vida social y los problemas históricos (cómo la dominación y la enajenación), lo hace desde la afirmación de que todos ellos no son más que construcciones humanas. Por ello he agregado a este grupo la teoría crítica.

Por otra parte, los marcos interpretativos comparten desde sus postulados originales la necesidad de comprender el significado de los fenómenos sociales (Vertehen), en contraposición a la postura de las ciencias naturales, que busca la explicación científica (Erklaren). Schawandt propone, entonces, incluir en el grupo de los marcos interpretativos, la fenomenología, la hermenéutica, el interaccionismo simbólico y el interpretativo. Puesto que considero que la elaboración de teoría es una de las mayores interpretaciones, incluyo en este grupo la teoría fundamentada. Comencemos la revisión por los marcos constructivistas, no obstante que en la historia de la ciencias sociales se vuelven relevantes después de los interpretativos.

Marcos constructivistas:
teoría crítica)

La teoría crítica se origina en los años veinte a manos de un grupo de académicos alemanes conocido como la Escuela de Frankfurt, encabezado por Max horkheimer (Véase A. Giddens y J. Turner 1987). Aunque existen variantes de la teoría crítica, sus temas centrales y constantes son:

♣ El estudio científico de las instituciones sociales.
♣ Las transformaciones de tales instituciones, según la interpretación de su vida social.
♣ Los problemas histórico-sociales de la dominación.
♣ La enajenación.
♣ Las luchas sociales.

En suma, esta teoría se ocupa de la crítica de la sociedad y de la búsqueda de nuevas alternativas (J.W. Cresswell 1998). Sus orígenes se encuentran en dos cuestionamientos paralelos: uno al positivismo como sustento único de la investigación, y otro a la teoría marxista como única explicación de las estructuras y la sociedad. De hecho, la teoría crítica no necesariamente consiste en buscar el error o la falla, sino en el análisis de los significados, incluso de aquéllos ocultos para el propio autor.

La trascendencia de la teoría crítica, como dice Lois Tyson, estriba en que:

A través de ella se puede ver al mundo, a las personas y a nosotros mismos de maneras diferentes; esto puede influir de manera importante en nuestros actos cotidianos, en la educación de los niños sea en el hogar en la escuela, en cómo se valora a los medios de comunicación, cómo nos comportamos, como votantes de una democracia, cómo reaccionamos ante otros que tienen puntos de vista y visiones diferentes en aspectos sociales, políticos o religiosos, y cómo reconocemos y manejamos nuestros propios motivos, miedos o deseos. Y si creemos que la producción humana-literatura, cine, música, arte, ciencia, tecnología, arquitectura- son desarrollos de la experiencia humana y por ello reflejan el deseo, conflicto y potencial humano, podemos aprender a interpretar es producciones y así aprender algo importante sobre nosotros como especie [1999, pp. 2-3]

La teoría crítica tiene ramificaciones en todas las áreas del conocimiento; pensemos, por ejemplo en un investigador que se interesa en realizar un estudio etnográfico sobre la forma de pensar de un grupo humano (más adelante hablaré sobre etnografía), que estimula a las personas a interactuar y a formar redes y grupos propositivos, y que las ayuda a examinar las condiciones de su existencia. La meta final del estudio puede ser elaborar teoría social, es decir, la comprensión, y en algunos casos, la transformación de la vida social. La persona que investiga persigue tal meta ayudado por estudios de casos comparables, por entrevistas biográficas que reflejen el estudio de las interacciones entre los personajes o por modelos formales matemáticos (Joel Kincheloe 1991) propone una serie de pasos a seguir para la investigación crítica ligada a la educación.

♣ El profesor busca una guía teórica para su investigación o enseñanza. Puede ser, por ejemplo, la teoría feminista, la teología de la liberación, la epistemología afrocéntrica, la teoría del conocimiento innato del indígena, la teoría educativa de Dewey u otra.

♣ El profesor crítico expone los supuestos de las orientaciones y las críticas que presenta la investigación, y con la ayuda de éstas, descubre los efectos ideológicos sobre los profesores, las escuelas y la visión cultural de la educación.

♣ El profesor selecciona lo que estudiará; por ejemplo, ver la escuela y los salones de clases de manera diferente.

♣ El investigador emplea una variedad de estrategias de investigación, dándole sentido a la información que obtiene a la luz del sistema de significados que seleccionó previamente.

♣ Al final, esta investigación genera una pedagogía de transformación social y personal.

El diseño de una investigación, desde la perspectiva crítica y de acuerdo con Be Agger (1991), puede ubicarse en alguna de estas categorías: metodológica, que incide en la forma en que las personas escriben y leen, o sustantiva, que se centra en las teorías y en los temas de la investigación, por ejemplo, en la teoría sobre el papel del Estado y de la cultura en el capitalismo. El autor propone cinco pasos para la realización de una investigación que atienda este paradigma:

1.- Escribir en forma muy explícita sobre la perspectiva de la información que se asume como un hecho, las polémicas y las implicaciones políticas.

2.- Escribir sobre los cuestionamientos a los enfoques positivistas prevalecientes que ocultan planteamientos clave.

3.- Escribir sobre los planteamientos que se encuentran detrás de la presentación del estudio cualitativo.

4.- Escribir respecto de la forma en que el lenguaje del investigador expresa su propia voz.

5.- Escribir sobre las múltiples metodologías que existen para el estudio del problema.

Interesantes e ilustrativos, algunos estudios enfocados en la enajenación, sustentados en la teoría crítica, pueden leerse en el libro coordinado por Richard Schumitt y Thomas Moody (1994). Ciertos títulos servirán asimismo de ejemplo de las áreas que abarca este marco interpretativo: “The Alienation of Woman under Capitalism” (La enajenación de la mujer en el capitalismo), de Thomas Moody; “Pregnant Embodiment: Subjetivity and Alienatión” (Empoderamiento del embarazo; subjetividad y enajenación), de Iris Marion Young.

Hoy la teoría crítica se encuentra inmersa en diversos marcos interpretativos, así como en algunos métodos para la recolección de información, según iremos viendo a lo largo de este libro. Baste mencionar por ahora la teoría crítica en la investigación-acción, la teoría crítica en la etnografía, la didáctica crítica, el análisis literario desde la teoría crítica, y la teoría crítica en el constructivismo.

Constructivismo.

El constructivismo es una teoría sobre el conocimiento y el aprendizaje, describe el saber y cómo se llega a él. El educador Jean Peajet le dio origen en el primer tercio del siglo XX. Su vena educativa constituye el área en la que ha tenido mayor desarrollo.

La idea central de esta teoría consiste en que el conocimiento no tiene el propósito de producir representaciones de una realidad independiente, sino que su función es primordialmente adaptativa (E. Galserfeld 1996).

El concepto de adaptación se retoma de la biología e indica la relación entre los organismos vivos y su medio ambiente. Piaget lo saca del ámbito biológico y propone que cuanto vemos, escuchamos y sentimos los humanos resulta de nuestras propias actividades perceptivas y, por ende, es específico de nuestra propia forma de percibir y concebir. Así, las estructuras conceptuales que constituyen el significado y el conocimiento no aparecen como entidades que puedan utilizarse alternativamente por diferentes individuos, son constructos que cada persona elabora para sí.

Por tratarse de constructos individuales, se dificulta tener la certeza de que dos personas tienen un mismo constructor; cuando mucho, podremos pensar que ante determinada situación ambos constructos funcionan de la misma manera. Es decir, haciendo uso del lenguaje, que se da como resultado de la interacción social, se produce una acomodación gradual que lleva a la coincidencia.

Resulta, por tanto, que la consideración de cómo se construyen los significados y cómo funciona la comunicación lingüística desmantela la noción generalizada de que el conocimiento conceptual puede transferirse del profesor al estudiante por medio de palabras.

De esta manera las teorías de Peaget, Vygotsky y los interaccionistas semióticos sustentan lo que hoy conocemos como constructivismo. En la actualidad, existe un debate entre quienes otorgan mayor importancia al proceso estructurante cognitivo individual y quienes enfatizan los efectos socioculturales del aprendizaje.

El constructivismo es una teoría sobre el aprendizaje, no una descripción del acto de enseñar. En este sentido la misma autora recomienda tener en cuenta cinco elementos que se busca reformar la práctica educativa en un sentido constructivista:

♣ El aprendizaje no resulta del desarrollo, el aprendizaje es el desarrollo. Los docentes deben dejar que los educandos formulen sus propias preguntas además de que generen sus propias hipótesis, modelos y alternativas, y procedan a probarlos.

♣ El desequilibrio facilita el aprendizaje. Los errores deben percibirse como producto de las concepciones de los educandos, y por ello no deben minimizarse ni evitarse. En especial, las contradicciones deben explorarse y discutirse.

♣ La abstracción reflexiva es la energía del aprendizaje. Los humanos , como creadores de significados, buscamos organizar y generalizar la experiencia en una forma representativa. Dar tiempo para la reflexión por medio de la escritura, así como de la discusión de los vínculos entre experiencias y estrategias, facilita la abstracción reflexiva.

♣ El diálogo dentro de la comunidad engendra nuevos pensamientos. El salón de clases debe considerarse una comunidad en la que se propicia el diálogo, la conversación y la discusión.

♣ El aprendizaje precede al desarrollo reestructuras. Las ideas generadas por los educandos se convierten en principios organizadores centrales que pueden generalizarse a otras experiencias.

Constructivismo radical

El constructivismo radical, originado por Ernst von Glasserfeld (citado por T. Schwandt 1998), se centra en la educación y en la evaluación, y postula fundamentalmente que el ser humano es un activo creador y manipulador de símbolos. Desde esta postura, observa la relación particular entre la mente y el mundo, considerando que para los humanos no existe tal cosa como un mundo independiente y objetivo emanado de la propia experiencia. Por ende, no puede decirse que el conocimiento refleje o represente el mundo. En cuanto a la evaluación, sostiene que la validez del conocimiento no puede relacionarse con el hecho de que corresponda o no a un mundo existente como independiente, más bien considera que la evaluación es válida si el conocimiento cumple con una utilidad funcional. Tal visión sigue de cerca el concepto adaptativo del conocimiento, de Peaget.

Constructivismo social

Originado por Kenneth Gergen (1985) aunque también abocado al conocimiento, la mirada del constructivismo social trasciende la comprensión de la mente y de los procesos cognitivos individuales y se enfoca en el mundo del significado y el conocimiento compartido intersubjetivamente, es decir, en la construcción social. Considera que el mundo se entiende como un conjunto de artefactos sociales resultantes de intercambios históricos entre personas. Contrario al constructivismo radical, la preocupación de este paradigma se centra en la generación colectiva del significado, matizada por el lenguaje y otros procesos sociales.

Feminismo y estudios de género

El feminismo se ocupa de ofrecer la imagen de la realidad que las mujeres experimentan. Stephanie Riger (2002) considera que darles voz a las perspectivas de las mujeres, significa comprender e identificar las formas en que ellas crean significados y experimentan la vida desde su posición en la jerarquía social. El enfoque estriba en cómo se construye socialmente el género. Este enfoque se centra de manera importante en el lenguaje como medio de construcción de significados. Así, existen ejemplos de estudios, como el de Emily Martín (1987), que analiza el propio discurso de las mujeres sobre sus procesos reproductivos en comparación con el discurso dominante de la ciencia médica, o como el de Janice Radway (1984), que se basa en los textos de novelas románticas leídas por mujeres y analiza cómo las prácticas verbales en la interacción social se vuelven elementos en la construcción del género.

Por su parte, el estudio más reciente de Catherine Mueve (1999) estudia la construcción social del amor y de la sexualidad en mujeres encarceladas en Estados Unidos.

Continuará...

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